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y, simultáneamente, como generador de
atmósferas sensoriales. Las actividades
vez, estructuran el paisaje sensorial (Ma-
llgrave, 2013): los hitos y nodos concen-
la intensidad, cualidad y percepción del
entorno como colectivo y seguro; asimis-
por la comunidad inciden en la manera en
que ciertos sonidos son percibidos como
identitarios o disruptivos. De este modo,
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periencias, memorias y percepciones.
El propósito no es producir un inventa-
rio cerrado de elementos paisajísticos, sino
proponer, a través de las herramientas em-
pleadas, una lectura crítica y sensible del
hábitat periurbano intersticial, en la arti-
culación de territorio, dinámicas sociales y
experiencia multisensorial. Así, la relación
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pacial y el objetivo del artículo radica en
operacionalizar la observación no partici-
pante en estos contextos. En la aplicación
de la metodología, entre los múltiples fac-
tores sensoriales experimentados, aque-
llos relacionados con el paisaje sonoro se
recorrido del espacio, lo que permitió ma-
yor asertividad en la correspondencia en-
tre los factores tangibles e intangibles del
caso de estudio.
Entre lo espacial y lo social
En el marco teórico anterior, el territorio
se asume como categoría estructural: so-
se inscriben relaciones sociales y procesos
de transformación urbana. El paisaje, en
cambio, se aborda como su dimensión cog-
pantes un reconocimiento del espacio, pri-
instrumento de gestión espacial, e incluso,
hasta de reapropiación y denuncia.
La importancia del recorrido a través
del sitio en el análisis que ofrece la etno-
sensible de datos cualitativos que permi-
ten tener un abordaje holístico del hábitat,
al incluir la dimensión cognitivo-sensorial
del territorio: “...es preciso completar la
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polis según indicadores y magnitudes de-
(Llop & Ruiz-
Apilánez, 2021, p. 3). Los componentes del
perceptiva del lugar, sino que también ex-
presan su identidad propia y, en el caso del
hábitat periurbano intersticial, la tensión
entre lo urbano y lo rural. En esto se inclu-
ye lo percibido tectónicamente —materia-
lidad, textura, color, estructura, masa cons-
truida, vacío, etc.— como, por ejemplo, lo
sensorial —sonidos del entorno medioam-
música, etc.—. El registro de estos elemen-
tos desde metodologías de observación no
participante permite acceder a mapeos de
lo simbólico (Mora-Calderón & Pelz-Se-
yfart, 2025), generalmente invisibilizados
La inclusión en el mapeo de actividades
productivas, prácticas sociales, puntos de
encuentro, referentes simbólicos y valores
atribuidos por los habitantes no constitu-
ye una ampliación temática desvinculada,
sino la condición necesaria para interpre-
tar el paisaje dentro de su contexto terri-
torial, lo que incluye, por ejemplo, lo so-
noro: cada elemento registrado en campo
desde la observación no participante se
entiende como productor de espacialidad
Quiroga Mora, M.; Barrera Sánchez, M.; Mundo Hernández, J.J. DEL TEXTO AL CONTEXTO: UNA APROXIMACIÓN
A PRIORI DEL ESPACIO PERIURBANO INTERSTICIAL