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Reyes Morales, M.; González Fernández, H. F. VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA LÍNEA 3 DE LA RUTA:
EXPERIENCIAS DE UNIVERSITARIAS BUAP
nan la interacción entre hombres y mujeres,
lo que provoca estructuras de dominación y
relaciones de subalternidad, esto da paso a la
En el ámbito latinoamericano, el Banco
Interamericano de Desarrollo (2017) docu-
menta que, en ciudades como Asunción, Pa-
raguay y Lima, Perú las mujeres reportan ni-
veles más altos de percepción de inseguridad
en el transporte público que los hombres, es-
pecialmente en contextos de alta densidad de
pasajeros y escasa vigilancia.
El informe señala además que estas per-
horarios o evitar determinados trayectos.
En la misma línea, un estudio publicado
en la revista EURE sobre la ciudad de Tunja,
Colombia concluye que las mujeres alteran
sus patrones de desplazamiento cuando per-
ciben riesgo, lo que incide directamente en la
elección del modo de transporte y en la orga-
nización cotidiana de sus actividades (León,
Díaz y Márquez, 2023). Estos hallazgos se
inscriben en una línea de investigación más
amplia sobre movilidad urbana y desigual-
dad de género en América Latina (Pérez y
Rodríguez, 2020).
En México, el transporte público se
mantiene como uno de los espacios con
mayor percepción de inseguridad para las
mujeres. En diciembre de 2024, el 67.7%
de las mujeres de 18 años y más residen-
tes en las áreas urbanas consideradas por
la Encuesta Nacional de Seguridad Pública
Urbana manifestó sentirse insegura al uti-
lizarlo (INEGI, 2025). En el municipio de
Puebla, la encuesta de línea base realiza-
da por ONU Mujeres, el Ayuntamiento de
Puebla y la Universidad Autónoma Metro-
politana-Iztapalapa encontró que el 51.9%
de las mujeres de 14 años y más encuesta-
das en los espacios de transporte seleccio-
nados había experimentado al menos un
incidente de acoso sexual u otra forma de
violencia. Entre las conductas reportadas
destacaron las miradas morbosas (51.0%),
las palabras despectivas (43.0%), los piro-
pos ofensivos (37.5%), que una persona les
recargara el cuerpo (34.5%), los tocamien-
tos en genitales (28.3%) y los manoseos
(27.4%) (ONU Mujeres, Ayuntamiento de
Puebla y UAM-Iztapalapa, 2018). Estos
antecedentes evidencian la magnitud y di-
versidad de las violencias experimentadas
por las mujeres en el transporte público y
sustentan la pertinencia de analizar el fe-
-
vilidad urbana.
No obstante, estos antecedentes no pro-
mujeres jóvenes universitarias de la Bene-
mérita Universidad Autónoma de Puebla
(BUAP) que utilizan sistemas de transpor-
te articulado en zonas de centralidad urba-
na, ni examinan de manera sistemática las
consecuencias de estas experiencias en su
vida académica y cotidiana.
Desde esta perspectiva, la experiencia
de las jóvenes universitarias de la BUAP
constituye un caso particularmente rele-
vante. El campus centro se localiza en una
zona de alta centralidad urbana, caracte-
rizada por intensa circulación peatonal
y vehicular y por la convergencia de ac-
tividades académicas, comerciales y ad-
ministrativas. Cairo (2013) sostiene que
estos entornos concentran interacciones
sociales diversas que pueden ampliar tan-
to oportunidades como riesgos, especial-
mente para las mujeres.
La Línea 3 de la Red Urbana de Trans-
porte Articulado (RUTA) opera como uno
de los principales corredores de movilidad