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Introducción
El clima acústico urbano es, en términos
globales, resultado de las actividades que
se desarrollan en el municipio y de sus car-
acterísticas. El sonido procedente de las
actividades depende de su población, de
los usos y costumbres de residentes y vis-
itantes, de la circulación de vehículos y de
las actividades industriales. El diseño de
ciudad normalmente no tiene en cuenta la
variable acústica, primando otras consid-
eraciones de tipo estético o funcional más
que la previsión del impacto acústico que
Tradicionalmente, bajo un enfoque
clásico, la gestión del ruido urbano se ha
basado tradicionalmente en soluciones
técnicas para disminuir el nivel acústico,
es decir, reducir la “carga” de decibeles.
Sin embargo, desde hace unos años se con-
solida un cambio de mentalidad que está
dando lugar a un cambio de paradigma:
gestionar el ruido urbano bajo un enfoque
centrado en las personas para reducir la
afección, uno centrado en la salud. Hay que
disminuir el nivel acústico, los decibelios,
pero también crear ciudad con un modelo
urbano que genere espacios de confort
acústico, espacios con el sonido adecuado
en el ambiente que nos rodea (UNEP, 2022;
Herranz-Pascual, K. et al, 2022; Montene-
gro, A.L. et al, 2025).
Bajo este nuevo enfoque, la evaluación
sistematizada de la percepción ha sido una
evolución conceptual lógica y necesaria,
una transformación con tinte de revolución
por lo rápido que se está produciendo.
El estudio y caracterización del paisaje
sonoro considera los sonidos urbanos
como un recurso y no como una forma
de contaminación. Una visión positiva
centrada más en los sonidos propios de
la ciudad y en su cuidado y protección
como parte de la riqueza patrimonial
del municipio. Un cambio en el que la
ciudadanía, sin distinción de clases, edad,
sexo, raza, capacidad o discapacidad, se
convierte en protagonista. Su participación
es imprescindible, por eso el estudio
del paisaje sonoro es, en sí mismo, una
maravillosa expresión de la dimensión más
solidaria del desarrollo sostenible.
El enfoque clásico, por tanto, está
cambiando mediante una paulatina
introducción del enfoque de paisaje sonoro
en el diseño del ambiente edificado. Un
enfoque innovador que centra su interés en
el sonido y no en el ruido urbano, es decir,
un planteamiento positivo que destaca la
importancia del clima acústico en la vida de
las personas, en su salud y calidad de vida y
también en su valor patrimonial, dejando a un
lado el enfoque negativo que lleva a la gestión
del ruido como forma de contaminación.
Para poder incluir en el diseño urbano
y en los planes de acción contra el ruido
propuestas elaboradas bajo este nuevo
enfoque, es necesario cuantificar el
estudio del paisaje sonoro, se necesitan
magnitudes adecuadas y un método
para evaluar objetivamente algo que es
esencialmente subjetivo, como lo es la
percepción ciudadana del clima acústico
urbano en contexto.
De ello da cuenta la norma internacional
ISO 12913, con tres partes publicadas y una
cuarta aún en redacción (ISO, 2014; ISO,
2018; ISO, 2025). La importancia de esta
norma es que aporta el método y describe las
PRAGMA, Año 04, número 08, Abril-Sepembre 2026, pp.22-36
hps://pragma.buap.mx
ISSN: 3061-7464