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mite dar un marco a procesos de produc-
ción sonora situados, tanto como a procesos
de comprensión e investigación de entornos
sociales y al análisis de prácticas sonoras es-
una perspectiva para interpretar el espacio
social y las comunidades a partir de explorar
de forma táctica
2
sus paisajes sonoros.
la experiencia aural, la Dra. Hilmes (2005)
como aquél que estudia el sonido en sí mis-
mo y más como el estudio de los contextos
en que los procesos sonoros han surgido y
cómo crean una cultura. A ello agrego el uso
de los referentes sonoros como representa-
ciones del imaginario social y considero su
utilización para explorar, mediante proce-
sos de creación y expresión, los sedimentos
de las subjetividades en el territorio.
Lo anterior se enmarca en la noción de
paisaje biocultural entendido como la inte-
racción de las sociedades humanas con el
territorio en sus dimensiones biológicas,
-
de la naturaleza y cultura local (Checa-Ar-
tasu, et al, 2019), - tal y cómo se entiende
en la legislación mexicana y las políticas
nacionales de áreas naturales protegidas-,
pues proponemos que es “Un espacio/
tiempo resultado de factores naturales
2 Michel de Certeau explica la diferencia en-
tre estrategias y tácticas, siendo las primeras ac-
ciones calculadas a partir las relaciones de fuerza
que otorga el dominio y control de un campo o
territorio y las segundas las acciones calculadas
para incidir en un territorio por aquellos que no
tienen un lugar propio, es decir acciones que se
toman a partir de decisiones circunstanciadas y
contingentes a partir de lo que el terreno mismo
impone.
y humanos, tangibles e intangibles, que
al ser percibido y modelado por la gente,
-
ciativa Latinoamericana del Paisaje [LALI],
2012).
Desarrollo teórico
Del paisaje sonoro al entorno aural
Más allá de entender el paisaje sonoro
como lo hace Schafer a partir de los
“campo sonoro total
cualquiera que sea el lugar en que nos
encontremos” (Schafer 2006; ), es posible
acercarse a su comprensión con una
perspectiva más amplia desde donde se
concibe que ese campo total no está sólo
conformado por los sonidos reales que se
incluye sonidos recordados e imaginados,
existentes o inventados, pero asociados
con objetos y procesos determinados.
sonidos rememorados, los sonidos
ausentes pero referidos y las sonoridades
imaginadas constituyen lo que denomino
entornos aurales
de un proceso sociohistórico e incluso
de un sujeto determinado. En ese marco
propongo entender el paisaje sonoro
como la representación del entorno
aural distanciándolo del vínculo indicial
restrictivo que hasta ahora lo ha gobernado.
El paisaje sonoro no se explica
sino por las representaciones sonoras
-percibidas, rememoradas o imaginadas-
que los sujetos ponen en juego. Tanto los
sonidos percibibles en un ambiente, como
los que se derivan de las representaciones
PRAGMA, Año 04, número 08, Abril-Sepembre 2026, pp.91-106
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ISSN: 3061-7464