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como una propuesta para comprender
los sonidos asociándolos a un contexto
determinado:
básicamente [es] un ambiente sonoro
que puede referirse a entornos reales
(naturales o urbanos) o a construccio-
nes abstracticas (música, arte sonoro,
montajes). Es un ambiente sónico que
hace énfasis en el modo en que este es
percibido y entendido por el individuo
o por la sociedad. (R. Murray Shafer en
Pujol, 2021, p. 32).
Esta perspectiva reconoce que el sonido,
natural o producido, tiene un contexto en
donde acontece y es participe de las lógicas
que impera en su conformación. Entonces, el
paisaje sonoro puede ser creado o analizado,
conformado o cuestionado, intencionado o
fortuito. Puede, además, asociarse a la fabri-
cación social que deviene del contexto, pues
son las condiciones de estructuraciones de
territorio los que dan sustento y sentido a los
procesos subjetivos.
En nuestro caso, el paisaje sonoro del
Tramo Elevado puede ser abordado desde
las conformaciones urbanas que enuncian,
relatan, visibilizan o conforman problemá-
ticas sociales. Son fabricaciones subjetivas
del sonido, por ello es importante el entre-
lazamiento entre paisaje sonoro y subje-
tividad, en tanto procesos en sinergia, de
reproducción de los procesos sociales. El
paisaje sonoro del Tramo Elevado permite
interpelar una serie de sentidos preceden-
tes, histórico sociales que se tejen desde
antes de su constitución, pero que han to-
mado otra relevancia desde su construc-
ción. El chirrido de la Línea, la vibración al
paso de los trenes, produciendo golpeteos
metálicos en los rieles, da cuenta de una
condición prevista por el contexto socio-
político, que da lugar a las condiciones de
segregación de los sujetos que habitan y
transitan en estas demarcaciones.
La línea 12 del Metro suena. En realidad, to-
das las líneas lo hacen con sus particularidades,
un modo de pensar el transporte y un estado
actual de dicha conformación. Solo que, deben
ser leídas bajo una serie de lógicas que les dan
sustento. Pienso, ¿por qué el Tramo Elevado se
conformó en la zona de Iztapalapa y Tláhuac?
¿Por qué otras líneas no han sufrido derrumbes
y esta, a menos de 10 años de su construcción, si
le pasó? ¿por qué rechina el paso del Metro por
sus curvas? ¿qué escucha la gente de su Metro?
¿Qué dice la gente de su Metro?
Ahora bien, Bieletto-Bueno (2020)cog-
nitiva, sensorial i afectiva alude a un pro-
ceso importante en la construcción del
sonido; ella hablará del silencio como un
registro sonoro, donde el sonido debe to-
mar el lugar del relato en los procesos po-
líticos de los regímenes aurales, es decir,
el sonido vendría a sustituir la narración
como elemento de producción discursiva
y compondría toda reconstrucción colec-
tiva; esta postura supone que el sonido es
en sí tan potente que puede construir y
sustituir relatos, pero no toma en cuenta
que siempre será desde la posición de un
sujeto que interpretará el sentido en rela-
ción a una conformación social, es decir, el
sonido será un acto de narración.
Desde este abordaje el sonido no puede
superponerse al relato, debemos conside-
rar al sonido como una instancia narrable,
es decir, dependiente y entrelazado por el
lenguaje, por un proceso de construcción
entre un nosotros colectivo, siempre co-
nectado con la experiencia entrelazada o
con necesidad de desenrollarse; al ser un
PRAGMA, Año 04, número 08, Abril-Sepembre 2026, pp.107-124
hps://pragma.buap.mx
ISSN: 3061-7464