SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO
DE LA LÍNEA 12
SUBJECTIVITY AND SOUNDSCAPE IN THE ELEVATED SECTION OF LINE 12
Crisan Tonau Velazquez Solis
Doctorante de Ciencias Sociales,
UAM Xochimilco, Cd. Mx., México.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9065-044X
Email: tonatiu.velazquez3303@gmail.com
PRAGMA, año 04, número 08, abril 2026 - sepembre 2026, pp. 107-124
Fecha de recepción: 05-diciembre-2025
Fecha de aceptación: 28-enero-2026
108
Resumen
El presente trabajo se concentra en la discusión entre algunos conceptos que pueden ar-

de un espacio determinado como lo es la línea 12 del STC Metro para discutir y producir
un modo de conformación subjetiva entrelazada por estos procesos sociales. Además,
esta discusión se da desde una lectura de la subjetividad y el sujeto muy venida a cuenta
desde la psicología social. La intención principal es el discurrir contextual y conceptual

cual podemos dar cuenta de los procesos que articulan el paisaje sonoro de la región.
Palabras clave: Subjetividad, Paisaje sonoro, Línea 12 del STC Metro, Territorio, sonoridad.
Abstract
-

STC Metro, in order to explore and develop a subjective understanding intertwined with
these social processes. Furthermore, this discussion is informed by a reading of subjec-
tivity and the individual, drawing heavily on social psychology. The main objective is to

the elevated section, through which we can understand the processes that shape the
soundscape of the region.
Keywords: Subjectivity, Soundscape, Line 12 of the STC Metro, Space, sound.
Introducción
Los módulos básicos para medir el entor-
no acústico son el oído y la voz humana.
R. Murray Schaffer, El paisaje sonoro y la

Este trabajo está centrado en compren-
der las resonancias subjetivas del paisaje
sonoro en el Tramo Elevado de la Línea 12
del Sistema de Transporte Colectivo (STC)
Metro desde una mirada contextual, teó-

contenidos escritos y de apreciaciones en
el tránsito cotidiano de quien escribe este
trabajo, por ello, no es una exploración
empírica con elaboración de un trabajo en
campo, con una metodología concreta o un
uso claro de herramientas de construcción
del campo empírico.
Este trabajo no propone discutir los
elementos concretos de la sonoridad, sino
el contexto que la compone y los ejes con-
ceptuales que pueden problematizarla.
Esta proposición asume que el sonido no
solo se da en los procesos concretos que se
pueden registrar, sino que el contexto pre-
vio y su propia historización dan cuenta de
las condiciones sonoras que componen el
paisaje sonoro. La sonoridad en este abor-
daje no es, por ello, especulativa, sino his-
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tórica, subjetiva, territorializada desde los
procesos que componen la constitución
social del campo a analizar.
Esta forma de trabajar parte de com-
prender la producción subjetiva de la so-
noridad, principalmente del Tramo Eleva-
do de la Línea 12 del Metro, pues puede
ser considerado como una situación anali-
zadora de la producción social, al igual que
con las alcaldías de (Iztapalapa y Tláhuac),
siendo contextos concretos para el desa-
rrollo de sujetos, grupos o instituciones.
Desde su construcción, la línea 12 del
Metro no puede pasar desapercibida. For-
ma parte de la composición territorial en
la zona, teniendo una presencia en la co-
-
cia tiene que ver con su injerencia en los
procesos sociales de la demarcación. Por
un lado, ha sido un transporte público que
acorta los tiempos de traslado y, por otro,
ha sido un productor de problemas en tan-
to medio de transporte.
     
zona donde se inscribe el Metro, princi-
palmente en el Tramo Elevado, han dejado
marcas complejas, las cuales subyacen a la
     -
     
la zona, lo cual, permite pensar que su in-
-
tecen alrededor de ella tiene implicaciones
en el propio traslado.
Es importante destacar lo que Murray
Schaffer elabora cuando habla de la rela-
ción entre espacio y sonido: “El espacio
 -
do la estructura que percibimos de él me-
     
    -
bre las características de la producción so-
nora” (Murray Schafer, 2013, p. 298). Por
ello, se puede abordar el Tramo Elevado a
partir de los procesos sonoros, la produc-

la conformación del paisaje sonoro, par-
tiendo de que este “consiste en aconteci-
mientos escuchados, no en objetos vistos”
(Murray Schafer, 2013, p. 25), es decir, son
eventos concretos, en los cuales, la partici-
pación de los procesos sociales los confor-
mará, operando en su constitución misma.
Contextualización
Zemelman (2009, p. 20) nos pregunta
“¿cómo me coloco ante el contexto?”, con lo
cual, busca profundizar en las bases epis-
temológicas de la conformación de un pro-
ceso de investigación en Ciencias Socia-
les. El autor nos contesta: “Lo que quiero
señalarles es que una cosa es la exigencia
del contexto y otra cosa es la exigencia del
sujeto ante el contexto, porque el colocar-
se ante el contexto ya no es sólo propio de
una postura estrictamente teórica” (Ze-
melman, 2009, p. 21). Con ello, convoca a
pensar más allá de los entresijos concep-
tuales que dan un fundamento a las inves-
tigaciones apostando en la operativización
de los procesos de investigación con res-
pecto al contexto, asumiendo que es desde
donde pasan las acciones del problema de
investigación, por tanto, tiene una profun-
didad importante en la elaboración de la
misma, los cuales deben discutirse en el
extenso de la escritura, no únicamente en
un apartado de la investigación.
Hablar del “sujeto ante el contexto
como principio organizador implica re-
conocer su producción ligada a los com-
Velazquez, C. T.: SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO DE LA LÍNEA 12
110
ponentes precedentes, de los cuales, tam-
bién es participe. En este anclaje, sujetos y
contextos dan sentido a las elaboraciones
conceptuales y no a la inversa. Por ello, si-
tuar las particularidades de las condicio-
nes sociales darán cuenta de las formas de
hacer investigación, como también, de la
reconstrucción de aquellos elementos que
dan el sustento social desde el cual puede
posicionarse. La encomienda de construir
desde la contextualización implica pensar
la honda marca que deja dichas condicio-
nes en la producción de subjetividad, de
sonidos y territorio.
Primeros antecedentes: condiciones de la
ciudad, el transporte y el proyecto Metro
Podríamos tomar como precedente del
metro el crecimiento de la población de
la Ciudad de México a mitad del siglo XX
debido a la migración de zonas rurales del
país a la capital, producto del desarrollo
industrial de los cincuenta (Cruz, 2019, p.
17). La creciente mancha urbana trajo con-
sigo, entre muchas otras problemáticas, la
-
blación que ocupaba puestos en la indus-
tria en la ciudad, lo cual se expresó en los
diferentes transportes que ya existían (ca-
miones, taxis y autos particulares
1
). Ante
esta situación, era necesario un proyecto
de movilidad que permitiera acortar los
tiempos de traslado entre diversas zonas.
Hablar en la actualidad de la Alcaldía
Tláhuac implica hablar de su transforma-
ción rural-urbana, en donde mucho de su
suelo puede ser reconocido como suelo
de conservación ecológica (Chávez, 2024,
pag. 15). Por lo tanto, muchos de sus asen-
1 Por centrarnos solo en el transporte motorizado,
en el no motorizado también se encuentra presente la
bicicleta.
tamientos se reconocen como irregulares
al establecerse en suelo que no está desti-
nado a la vivienda, lo cual, es contradicto-
rio con respecto a la estructuración de una
Línea de Metro que cuenta con los servi-
cios básicos (como acceso a agua potable,
electricidad, drenaje, etc.) que las colonias
que se encuentran en estas condiciones,
no las tienen.
La atención del transporte en la Ciudad

tras esta migración interna, haciendo que
hubiera mayor demanda de transporte en
el ámbito público y privado, lo cual supo-
nía una mayor inversión estatal o priva-
da, de la cual Islas en Pradilla Cobos et al
(2016), da cuenta de un ámbito procesual
con respecto a los autobuses:
[La evolución de este servicio de trans-
porte se dio de la siguiente manera] 1)
de 1916 a 1960, cuando el servicio lo
ofrecían en su totalidad empresas pri-
vadas; 2) de 1960 a 1981, periodo en el
que se dio la coexistencia de un servicio
concesionado a 86 empresas privadas y
una empresa descentralizada del sector
público; 3) de 1981 a 1994, periodo en
el que se dio el mayor crecimiento de
Ruta-100, absorbiendo la totalidad del
servicio de las empresas privadas; y 4)
de 1995 a 2000, cuando se revierte la
política y se vuelven a otorgar permi-
sos concesionarios a privados para ope-
rar el servicio ofrecido por Ruta-100.
(“Emilio Pradilla Cobos (Coord.), Zona
Metropolitana del Valle de México. Las
políticas urbanas metropolitanas”, p.
178)
2
2 Además de reconocer estas 4 Etapas, los autores
relevarán otro momento que va de 200 a 2014 en el
cual entra otro proceso de estatización del transporte
creando la Red de Transporte de Pasajeros (RTP)
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Con ello, vemos una herencia continua
del transporte de autobuses y su gran in-

creación del Metro, pero también ha ido
acompañando su trayecto, siempre in-
     -
sas particulares. Como reconoce Pradilla
(2016), por momentos ha sido el medio
más vinculante con sectores populares de
la sociedad, siendo entonces el sistema de
transporte más recurrido en la ciudad.
Foto 1. Ciudad de México en 1950. Revista Nosotros, 2007.
El Metro aparece en la escena como un
posible proyecto incentivado por la em-
presa Ingenieros Civiles y Asociados S. A.
(ICA) en los años cincuenta, pero es hasta

consolidar. La intención era “contar con un
tren urbano que permitiera a la población
realizar de sus viajes cotidianos utilizando
un transporte ágil y ´moderno´” (Pradilla
(coord., 2016, p. 172). Este transporte traía
consigo la intención de colocar a la ciudad
dentro de las grandes urbes que habían po-
dido desarrollar este sistema de movilidad
en sus países (El caso de Londres, Nueva
York y París son los más emblemáticos), en
aras de promover un proyecto de “ciudad
moderna” (Cruz, p. 12).
En 1969 se consolida un proyecto que
dará lugar a tres estaciones. Desde sus ini-
cios hasta el año 2000 se construyeron 11
líneas. De ahí en adelante, se dejó de lado
el famoso “Plan Maestro” del Metro y no se
proyectó otra línea o la ampliación de al-

la línea 12 (Cruz, 2019, p. 19).
En principio, el proyecto del Metro pa-
recía más una adopción de un proyecto de
     
técnica de la ICA que un proyecto de mo-
vilidad y transporte que fuera necesario
(Pradilla (coord.), 2016). Poco a poco, la
      
su extendido crecimiento a lo largo de los
-
dad, hasta formar parte de un “entramado
multimodal del transporte capitalino (au-
tobuses, tranvías, trolebuses, taxis)” (Pra-
dilla (cord.), 2016, p. 173).
Foto 2. Primer día de actividades del STC Metro. Portal Web del
Gobierno de México. 2016.
Con el Neoliberalismo (que inicia en
1982 con el Sexenio de Miguel de la Ma-
drid) se reorganiza la ciudad, privilegian-
Velazquez, C. T.: SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO DE LA LÍNEA 12
112
do la lógica de los corredores urbanos que
conecten con municipios mexiquenses y
se extrapola a zonas más distanciadas del
centro de la metrópoli. La lógica de los co-
rredores urbanos limita la circulación de
los sujetos y vehículos por las calles, incre-
menta la “violencia urbana, desaparecen
los espacios públicos y los servicios socia-
les accesibles para todos (Pradilla y Pino,
2017, p. 80).
Esto tiene una injerencia en los procesos
de construcción del Metro, pues al incenti-
var el automóvil como medio de transpor-
        
este traslado, los otros medios de trans-
porte públicos empiezan a tener un rezago
económico en su mantenimiento, sosteni-
miento y modernización, como también, se
relegan otros proyectos de movilidad que
    
transporte. La preferencia al sistema indi-
vidualizado de transporte genera repercu-
siones en el sistema de transporte público.
Por tanto, hablar de “segregación” como
un proceso social de construcción de suje-
tos en relación con la urbanización apunta
a reconocer las desigualdades delineadas

(…) esta desigualdad toma forma en
la cotidianidad y en la representa-
ción del hábitat del cual son parte
las personas. La situación clave para
entender los problemas de movili-
dad tiene que ver con el espacio y la

se ven expuestos los sujetos. (Silva,
2017, p. 10)
-
porte de la Ciudad de México da cuenta de
una serie de condiciones del traslado como
sociales: pensada para traslados largos sin
tener en cuenta una conformación integral
de espacios que reúnan funciones primor-
diales (casa, trabajo, escuela, por ejemplo).
El traslado aparece como un elemento que
construye la relación entre el sistema po-
lítico-económico y las implicaciones que
tiene en la experiencia una decisión como
incentivar el traslado automotriz privado.
Las condiciones sociales de la Línea 12
Poner un punto de anclaje en la construc-
ción de la Línea 12 implica reconocer las
condiciones previas para su consolidación.
Delgadillo en Chávez (2024) nos permite
pensar que uno de esos elementos es el in-
cremento en la densidad poblacional en la
Ciudad de México
3
. Del 2000 al 2005, prin-
cipalmente en delegaciones como Iztapa-
lapa, Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta, Mag-
dalena Contreras, Tlalpan, Álvaro Obregón
y Cuajimalpa. Este periodo fue reconoci-
do, como vimos anteriormente, como uno
donde no se optó por otros servicios de
transporte como la Red de Transporte de
Pasajeros (RTP) antes que de la ampliación
o construcción de nuevas líneas de Metro.
Podemos decir que la Línea 12 surge
como un proyecto de transporte que se
inscribe dentro de la creciente población a
la que tiene que atender, como a los pro-
cesos de conformación poblacional que
han ido cambiando con los años. El reco-
rrido de su trazo, que va de Tláhuac a Mix-
coac tiene una razón de ser pensada en
el crecimiento población de dos alcaldías
con altos índices de densidad poblacional
3 Anteriormente llevaba el nombre de Distrito Fede-
ral (DF). De ahora en adelante hablaremos de Ciudad de
México (CDMX) para referirnos a ambas nomenclaturas.
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(Iztapalapa
4
y Tláhuac) como su influencia
en otras demarcaciones como Milpa Alta
y Xochimilco, alcaldías de la CDMX, como
en entidades municipales del Estado de
México como Chalco y Atizapán.La razón
del crecimiento poblacional en estas dos
alcaldías, como da cuenta Chávez (2024),
remite al bajo costo del suelo que hay en la
zona con respecto a otras alcaldías, lo cual
incentivó su crecimiento poblacional.
La principal población a la cual se que-
ría dirigir el STC Metro en esta Línea era
la que se encuentra en Tláhuac, antecedi-
da por un acceso restringido o poco fun-
cional hacia las Alcaldías de Coyoacán o

se establece la industria comercial, a la
cual, tienen que acceder principalmente
para cumplir funciones laborales. De igual
manera, para mucha gente que vive en las
zonas conurbadas al Tramo Elevado, esta
línea pasó a ser primordial para sus trasla-
dos cotidianos.
Hasta aquí podemos reconocer que
aquello que ha ido construyendo a los su-
jetos que se circunscriben a la Línea 12 del
Metro se pueden pensar a partir de un cre-
cimiento poblacional en la ZMVM, lo cual

de traslado, sino en sus condiciones de
asentamiento habitacional, en los cuales,
pueden reconocerse procesos de segrega-
4 La Línea 8 (Constitución de 1917-Garibaldi/Lagu-
nilla) es la línea del Metro planeada para dar servicio de
manera primordial a la población de Iztapalapa, la cual
tiene una afluencia dirigida hacia el centro de la ciudad.
La línea A (Pantitlan-La paz) conecta también con unas
zonas de Iztapalapa como Tepalcates, Guelatao, Peñon
Viejo, Acatitla o Santa Marta. Esta tiene una relación más
cercana con el Estado de México. Si bien estás se pueden
considerar como un transporte con una injerencia más
preponderante a alcaldías como Iztapalapa, Iztacalco o
municipios como Chalco o Atizapan, la Línea 12 permite
ampliar la movilidad de estas poblaciones a otras zonas.
ción, en donde hay problemas para acce-
der a servicios básicos o que tienen condi-
ciones de trabajo complicadas en el acceso
al transporte para poder trasladarse a sus
funciones básicas. El contexto, como nos
hace pensar Zemelman (2006), deviene en
condiciones que viven en el discurrir coti-
diano, en los procesos sociales que impe-
ran en sus condiciones contextuales.
Historia de la construcción de la Línea 12
La Línea 12 aparece en un contexto parti-
cular. Tras dos sexenios en los que el PRD,
partido visto como la oposición al gober-
nante (PRI), se encargará de la gestión de
la Ciudad. Es en el tercer mandato conse-

de la Línea 12 del Metro, la cual tuvo pocas
variaciones de su propuesta inicial a la que
se logra consolidar
5
. En 2012 fue la fecha
en la que se pensaba echar en marcha la
Línea 12 del Metro, pero debido a proble-
mas de “deformaciones ondulatorias en
los rieles de varias curvas” y por un “des-
gaste prematuro de las vías” se pospuso su
apertura hasta el 30 de octubre, pero su

octubre de 2013 (Pardo, 2018, p. 22).
La línea 12 surge como proyecto en el
Gobierno de la Ciudad del periodo de 2006
a 2012, con Marcelo Ebrad a la cabeza. Es
en 2008 cuando se anuncia la construcción
de la “Línea dorada” como un proyecto de
movilidad urbana que permita acortar
tiempos de traslado para los habitantes de
Tláhuac, además de enmarcarse en el Bi-
centenario de la Independencia de México
y el Centenario de la Revolución. Actual-
5 Solo una estación no se pudo construir, la cual
se encontraba entre Mexicaltzingo y Ermita (Tramo
Subterráneo).
Velazquez, C. T.: SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO DE LA LÍNEA 12
114
mente circula de la Estación Tláhuac y
se dirige a Mixcoac, por tanto, se cons-
truyó en cinco alcaldías de la Ciudad de
México: Tláhuac, Iztapalapa, Coyoacán y

De la Estación Tláhuac a Culhuacán
6
se
construyeron puentes de carga para que la
línea pasara por alto, mientras que, de At-
lalilco a Mixcoac se construyó por debajo
del suelo; por eso podemos hablar de un
Tramo Elevado y Tramo Subterráneo. Los
vagones que dan servicio a la línea cuen-
tan con rodadura férrea
7
, los cuales gene-
ran mayor vibración y producen mayor
sonoridad. Este tipo de rodadura también
se asocia a los desperfectos ya que la cons-
trucción metálica hace que haya mayor vi-
bración en la estructura de concreto, son
generadoras de desgaste del concreto que
las sostiene como el desgaste ondulatorio
en las vías, lo cual ha requerido manteni-
miento o sustitución de las últimas.
Reconocer la diferencia entre Tramo
Elevado y Tramo Subterráneo no parece un
dato menor, esta alude a una diferenciación
en las prácticas cotidianas, ya que la mayor
población usuaria suele tener más relación
con la zona de Tláhuac e Iztapalapa, corres-
6 Si bien su construcción se encuentra en estas zo-
nas, su área de influencia se extiende a otras alcaldías
o municipios del Estado de México, como Xochimilco (de
CDMX) o Chalco (de EDOMEX).
7 Este tipo de rueda solo se utiliza en dos líneas del
STC Metro, la línea A y la línea 12. En el caso de la línea
A, que no nos detendremos a profundizar en ella, su tra-
yecto pasa por Iztapalapa e Iztacalco en la CDMX y en el
municipio de Los Reyes en el Estado de México. Destaco
este dato porque son dos poblaciones que podrían tener
similitudes en características poblacionales.
pondiente al Tramo Elevado
8
, él cual ha te-
nido mayores problemas con respecto a su
-
der en actividades en tres ocasiones.
En marzo de 2014 se anuncia la sus-
pensión en el Tramo Elevado (de Tláhuac
a Culhuacán) por fallas estructurales de la
vía, lo cual conlleva a una saturación de la
Avenida Tláhuac
9
, en 2017 se da otro cie-
rre en el Tramo Elevado debido a proble-
mas en algunas columnas y en 2021 por el
derrumbe ocurrido entre la estación San
Lorenzo Tezonco y Olivos
10
. En estos cie-
rres, los Transportes emergentes fueron
trolebuses y microbuses gestionados por
el Gobierno de la Ciudad, pero no daban
abasto a la cantidad de gente que los re-
querían, lo cual trajo consigo el incremen-
to de tiempo en traslados.
Los paros de actividades de la Línea tie-
nen una injerencia importante en la histo-
ria y actualidad de esta, pues son parte del
conjunto contextual que la compone, por
tanto, también son parte de la producción
de sentidos subjetivos y en la conforma-
ción contextual de la que hablábamos al
inicio con Zemelman (2006); el discurrir
histórico-social de la línea demarca una
8 Las estaciones Atlalilco, Mexicaltzingo y Ermita
aun pertenecen a la Alcaldía Iztapalapa y son del Tra-
mo Subterráneo, mientras que Culhuacán, San Andrés
Tomatlán, Lomas Estrella y Calle 11 también pertenecen
a Iztapalapa, pero son estaciones del Tramo Elevado. Pa-
rece que Iztapalapa está en el medio de la construcción.
Todas las estaciones de Tláhuac pertenecen al Tramo
Elevado.
9 La cual se redujo en carriles para la colocación
de los pilares que sostendrían los rieles de esta.
10 Hago referencia principalmente a Olivos cuando
me refiero a dicho derrumbe porque el tramo que cae
está más cerca de dicha estación y en ella se colocó un
memorial (que ahora no está) para los afectados. Este
fue el único cierre para toda la Línea, los anteriores solo
cerraron el Tramo Elevado.
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serie de condiciones que operan en la ex-
periencia de los sujetos, en el habitar coti-
diano y en el tránsito de la Línea.
Hasta ahora hemos puesto mayor énfa-
sis en abordar el problema de las confor-
maciones de la línea 12 del Metro, pero la
intención es poder redondear las condi-
ciones del problema. Hasta ahora, la vía de
asentamiento de la línea nos da algunos
elementos a tener en consideración: 1) las
condiciones de la población que habita la
zona, 2) la diferencia entre Tramo Eleva-
do y Subterráneo y la importancia de esta
división y 3) la Avenida Tláhuac como un
-
nea y cómo sus condiciones también dan
forma a la producción de sentido del tras-
lado en la zona.
Foto 3. Acciones de reforzamiento de la Línea 12 tras caída en
2021. La jornada. 2022.
¿Qué sonidos produce la contextualización?
El contexto produce una sonoridad, como
vemos, hay todo un desarrollo urbano que
deviene de un proyecto político-econó-
mico que genera un paisaje sonoro en la
ZMVM. Si bien los camiones, taxis y carros
inician esta recapitulación histórica, el Me-
tro aparece con sus vías férreas y neumá-
ticas, con sus construcciones subterráneas
y elevadas, eso sin dejar de lado los distin-
tos proyectos de movilidad en camiones,
los cuales nos llevan al RTP. Hasta acá, el
transporte público, podemos imaginar, se
va construyendo con voces, con movimien-
to de la gente entre calles o avenidas.
En términos sonoros hay una diferen-
cia entre el Tramo Elevado y Subterráneo:
mientras que el túnel del tramo profundo
contiene el sonido, la altura dispersa el
sonido del paso del Metro. Es decir, la ex-
posición de los sonidos tiene diferencias
. El Tramo
Elevado lleva más lejos su presencia so-
nora, mientras que el Tramo Subterráneo
lo deja para quienes lo utilizan, no para
las zonas aledañas.
Hablar de la zona de Tláhuac e Iztapala-
pa parece importante, en tanto son las al-
caldías que tienen una relación con el Tra-
mo Elevado de la línea, pero, sobre todo, es
la relación que se establece con la Avenida
Tláhuac, que es la línea conductora donde
se erige la Línea conectando Iztapalapa y
Tláhuac
11
, lo cual, en términos sonoros,
también tiene una relevancia importante,
pues es en estas alcaldías donde se pue-
den expresar desigualdades más marca-
das, el sonido también forma parte de es-
    
la Estación Olivos cayó, las personas que
transitan la vía tuvieron problemas para
encontrar rutas de acceso, lo cual aún se
vio más complicado por la utilización de
transporte terrestre emergente para susti-
11 Aunque se llama Avenida Tláhuac, también se en-
cuentra en Iztapalapa. Anteriormente era un canal que
conducía hacia Xochimilco y Chalco, pero ya en tiempos
coloniales se constituyó como avenida que conducía
principalmente al centro de Tláhuac (antes Cuitláhuac).
Esta avenida conecta con Iztapalapa (hacía Ermita-
Iztapalapa). Dicha avenida también conduce a otras
zonas como Xochimilco, Milpa Alta, Chalco o Ixtapaluca.
Velazquez, C. T.: SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO DE LA LÍNEA 12
116
tuir el Metro, y lo mismo con el transporte
privado, haciendo que los trayectos se tar-
daran más de lo habitual y que produje-
ran un barullo sonoro más intenso que en
otras condiciones.
Además, la producción sonora tiene acá
-
esperación por trayectorias más largas en
tiempo ¿Qué sonidos ha producido y ha
permitido constituir en los sujetos? ¿Cómo
se ha ido conformando sonoramente el es-
pectro auditivo de quienes conforman este

la Línea da cuenta de un sonido particular
y de la producción de sentido que conlleva
esta injerencia subjetivante.
Foto 4. Tramo Elevado de la Línea 12. Proceso. 2023.
Subjetividad: sonoridad y territorialidad
Sonoridad
El sonido no puede ser abordado solo des-

aparecer como una onda, con una disper-

a sus modos de expresar en sus términos
de constitución (tono, timbre y volumen).
El sonido existe en tanto entra en contac-
to con un sentido interpretativo, hay una
relación de producción de sentido con res-
pecto al escucha, (O’Callaghan, 2009). Por
tanto, el sonido no puede ser desligado de
la escucha, fenómeno totalmente subjeti-
vo. La escucha es un modo interpretativo,
producto de una conformación subjetiva.
Para algunos (Nancy, 2015) la escucha
es un posicionamiento en relación con el
mundo, por tanto, la producción de senti-
do siempre resonante entre los cuerpos,
     
pueda lograr, o incluso, por el contexto de
producción (la lengua, el lugar o la inten-
cionalidad, por ejemplo).
     
       -
tante devenir, la propuesta tal vez deba
centrarse en su condición producente:
sonoridad. El sonido, entonces, tiene una
lógica de producción subjetiva, en tanto
“la producción de subjetividad constituye
la materia prima de toda y cualquier pro-
ducción” (Guattari y Rolnik, 2006, p. 42),
       
contexto sociopolítico de conformación de
los sentidos de los sujetos, en relación con
un modo imperante de sostener la vida en
estas condiciones. El caso del contexto del
Tramo Elevado constituye un ámbito de
producción en movimiento, entrelazado
con la disposición de habitar y conformar
experiencias en tránsito.
La sonoridad también comparte una
lógica semiótica que compondrá el sen-
tido articulado de la subjetividad, al ser
productos entrelazados por procesos de
singularización, entendidos como proce-
sos de conformación de sí ante un contex-
to sociopolítico, en donde se reconocen
diversos niveles. Dirán Guattari y Rolnik
(2006) que son “instancias intrapsíqui-
cas, egóicas, microsociales”, se encuentran
“descentrados”, son producto de “máqui-
nas de expresión, remitiendo a procesos
macro y micropolíticos, por tanto, la sub-
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jetividad es producida por “agenciamien-
tos de enunciación, es decir, procesos de
expresión que devienen de procesos extra-
individuales y de naturaleza infrahumana,
conformando así la construcción maquíni-
ca producida de los agenciamientos. Tales
agenciamentos no dejan de tener lugar a
partir de las capacidades humanas. Todos
son puestos en funcionamiento desde el
agenciamiento enunciativo (Guattari y Ril-
nik, 2006, p. 45-46).
Siguiendo esta ruta, no es sino la mul-
tiplicidad de agenciamientos de subjetiva-
ción que fabrica al sujeto; en este caso, la
Línea 12, el contexto de las alcaldías y de
la ciudad en los últimos años, como la con-
formación de poblaciones que son atrave-
sadas por procesos de segregación que los
han ido conformando, dimensión que tam-
bién conforma la sonoridad que, al igual
que el contexto, los recubre cotidianamen-
te. Es necesario tener presente la condi-
ción de “fabricación” desde estos autores,
pues expresa los modos de constitución
y los modos procesuales: “la subjetividad
está esencialmente fabricada y modelada
en el registro de lo social” (Guattari y Rol-
nik, 2006, p. 46), por tanto, son procesos
de modelamiento, de planeación y monta-
je de los sujetos; el sonido es producto de
la maquila social, de la condición estructu-
rante de los procesos de conformación.
Así, el sonido no remite a una represen-
tación, es una expresión constituida subje-
tivamente por las “máquinas de escucha,
es decir, de la fabricación contextualizada,
de la capacidad de agenciar procesos mi-
cropolíticos a la constitución de sujetos.
Producciones del ámbito social que enun-
cian un estado constitutivo. El sujeto evo-
      
sonoro, de los modos de fabricación de su
posicionamiento y posibles agenciamien-
tos, lo cual implica reconocerlo como un
producto/productor subjetivo. Plantear el
abordaje del sujeto, desde esta mirada, im-
plica reconocer que los procesos de micro-
política evocan elementos macropolíticos
de la constitución subjetivante.
La condición sonora que construye al
Tramo Elevado tiene que ver con la pro-
ducción subjetiva que emerge desde estas
disposiciones. Construye a los sujetos en
relación con los procesos micropolíticos
que se transitan o relacionan con la con-
formación de este transporte, ya sea para
construir modos particulares de habitar
frente a esta estructura, como a los proce-
sos de tensión y distención del poder que
constituye su lugar frente a una estructura
-
de se habitaba.
La fabricación sonora de la Línea 12
tiene efectos en el territorio, da sentido y
cohesión a un proyecto de movilidad ur-
bana, como también, delinea un modo de
concebir y trabajar en una zona determi-
nada por su densidad población, su rela-
ción con la ciudad o con la posibilidad de
habitar un espacio dentro de un proyecto
de Zona Metropolitana. Hay procesos de
agenciamiento que enuncian los elemen-
tos de un contexto, de un modo de acon-
tecer y de prácticas concretas que tienen
un lugar en estos procesos de relación con
el contexto, todo ello puesto en la escucha
que invoca el Tramo Elevado y sus sujetos,
la construcción subjetiva en devenir.
Ahora bien, es necesario profundizar
sobre la noción de paisaje sonoro para po-
der darle otro lugar al sonido. Esta surge
Velazquez, C. T.: SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO DE LA LÍNEA 12
118
como una propuesta para comprender
los sonidos asociándolos a un contexto
determinado:
básicamente [es] un ambiente sonoro
que puede referirse a entornos reales
(naturales o urbanos) o a construccio-
nes abstracticas (música, arte sonoro,
montajes). Es un ambiente sónico que
hace énfasis en el modo en que este es
percibido y entendido por el individuo
o por la sociedad. (R. Murray Shafer en
Pujol, 2021, p. 32).
Esta perspectiva reconoce que el sonido,
natural o producido, tiene un contexto en
donde acontece y es participe de las lógicas
que impera en su conformación. Entonces, el
paisaje sonoro puede ser creado o analizado,
conformado o cuestionado, intencionado o
fortuito. Puede, además, asociarse a la fabri-
cación social que deviene del contexto, pues
son las condiciones de estructuraciones de
territorio los que dan sustento y sentido a los
procesos subjetivos.
En nuestro caso, el paisaje sonoro del
Tramo Elevado puede ser abordado desde
las conformaciones urbanas que enuncian,
relatan, visibilizan o conforman problemá-
ticas sociales. Son fabricaciones subjetivas
del sonido, por ello es importante el entre-
lazamiento entre paisaje sonoro y subje-
tividad, en tanto procesos en sinergia, de
reproducción de los procesos sociales. El
paisaje sonoro del Tramo Elevado permite
interpelar una serie de sentidos preceden-
tes, histórico sociales que se tejen desde
antes de su constitución, pero que han to-
mado otra relevancia desde su construc-
ción. El chirrido de la Línea, la vibración al
paso de los trenes, produciendo golpeteos
metálicos en los rieles, da cuenta de una
condición prevista por el contexto socio-
político, que da lugar a las condiciones de
segregación de los sujetos que habitan y
transitan en estas demarcaciones.
La línea 12 del Metro suena. En realidad, to-
das las líneas lo hacen con sus particularidades,

un modo de pensar el transporte y un estado
actual de dicha conformación. Solo que, deben
ser leídas bajo una serie de lógicas que les dan
sustento. Pienso, ¿por qué el Tramo Elevado se
conformó en la zona de Iztapalapa y Tláhuac?
¿Por qué otras líneas no han sufrido derrumbes
y esta, a menos de 10 años de su construcción, si
le pasó? ¿por qué rechina el paso del Metro por
sus curvas? ¿qué escucha la gente de su Metro?
¿Qué dice la gente de su Metro?
Ahora bien, Bieletto-Bueno (2020)cog-
nitiva, sensorial i afectiva alude a un pro-
ceso importante en la construcción del
sonido; ella hablará del silencio como un
registro sonoro, donde el sonido debe to-
mar el lugar del relato en los procesos po-
líticos de los regímenes aurales, es decir,
el sonido vendría a sustituir la narración
como elemento de producción discursiva
y compondría toda reconstrucción colec-
tiva; esta postura supone que el sonido es
en sí tan potente que puede construir y
sustituir relatos, pero no toma en cuenta
que siempre será desde la posición de un
sujeto que interpretará el sentido en rela-
ción a una conformación social, es decir, el
sonido será un acto de narración.
Desde este abordaje el sonido no puede
superponerse al relato, debemos conside-
rar al sonido como una instancia narrable,
es decir, dependiente y entrelazado por el
lenguaje, por un proceso de construcción
entre un nosotros colectivo, siempre co-
nectado con la experiencia entrelazada o
con necesidad de desenrollarse; al ser un
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registro temporal en la constitución de su-
jeto, el sonido como relato evoca elemen-
tos del recuerdo para poder erigirse como
una instancia de producción de sentido,
pero es en posibilidad de ser producto del
intercambio, de la relación con otro que
permite la interlocución.
En su condición narrable, además, es
donde encuentro su relación con la expe-
riencia. Al ser un registro de los elementos
que constituyen al sujeto en un aconteci-
miento, cifrarán los procesos que evocaran
el sonido, no será abordado como una re-
acción, sino como un sentido de produc-
ción subjetiva, es decir, como un elemento
que interpela al sujeto en su sustento, dan-
do cuenta de su condición a partir de lo co-
lectivo. Es la posibilidad de agenciamiento
del sonido en tanto producción micro y
macropolítica que cifrará la condición sub-
jetiva del relato sonoro.
Bartra (2018) dirá que la experiencia es
aquello que acontece en la cotidianeidad
y su presencia hace que ya no se vuelva
a ella de la misma manera. Además, tiene
que ver con su conjunción colectiva; no es
solo eso que me pasa, como dirá Larrosa
(2006), es aquello que me pasa e interpela
un contexto social, una producción subje-
tiva en torno a los procesos de conforma-
ción. El sonido es producto de la cohesión
social que narrará nuestra condición de
intercambio, no adquiere sus condiciones
hasta que se hace registro en el lenguaje
de su condición principal; el intercambio
de los sentidos que produce su presencia.
Territorio
La dimensión territorial es otro de los re-
gistros que compone la producción subje-
tiva del paisaje sonoro, siendo también el
lugar de conformación del transporte pú-
blico del Tramo Elevado y del trayecto coti-
diano. El espacio, como concepto, tiene una
discusión histórica en Latinoamérica que
ha propugnado por decantarse más bien
por otras elaboraciones conceptuales que
permitan articular los procesos que tienen
una relevancia entrelazados a la región
12
.
Por ello, parece más pertinente hablar des-
de el concepto de territorio dado que tiene
un recorrido histórico en Latinoamérica y
forma parte de una discusión de diversos
-


La psicología social también ha trabaja-
do estas conceptualizaciones en términos
más metafóricos, entre los grandes apor-
tes al respecto se encuentra el reconoci-
miento del “terreno” como una conforma-
ción del “campo de investigación” pero que
recorre una mayor amplitud del abordaje,
en el cual, se reconocen elementos que so-
brepasan la situación en un lugar en espe-

que el investigador puede leer en torno al
problema de investigación que lo acompa-
ña (Manero, 2020).
El terreno de investigación, en este caso,
aludirá a aquella conformación del proyec-
to, todo aquello que da un telón de fondo a
los procesos de indagación sobre el cam-
po problemático, como lo son también, los
elementos vivenciales, las metáforas o las
investigaciones que reorganizan la pro-
12 Algunas de estas apuntan a la connotación de
espacio elaborado más desde la geometría, lo cual hace
difícil entrelazar el concepto con “procesos de produc-
ción de relaciones concretas” (Pradilla en Ramírez &
López, 2015), desvinculando la relación entre los sujetos,
poblaciones o colectivos con respecto a esa condición
espacial. La intención latinoamericana ha ido por arti-
cular procesos sociales y la acción del sujeto.
Velazquez, C. T.: SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO DE LA LÍNEA 12
120
ducción de sentido del texto. Así, todo pro-
ceso asociado con la investigación, recono-
cido como un aporte, será un elemento de
constitución del terreno de investigación.
El Tramo Elevado de la línea 12, bajo este
esquema ha sido construido como terre-
no dentro de este proceso investigativo,
pues es desde sus precedentes, no desde
una puesta en marcha de la indagación en
campo, como he podido reconstruir sus
condiciones para pensar un posible modo
de abordaje.
En principio decidí retomar a Guattari
para abordar este campo problemático,
debido a que su conceptualización de sub-
jetividad inmiscuye procesos territoriales.
Dirá que la subjetividad debe ser entendi-
da como “conjunto de condiciones por las
que instancias individuales y/o colectivas
son capaces de emerger como Territorio
existencial sui-referencial, en adyacencia o
en relación de delimitaciones con una alte-
ridad a su vez subjetiva” (Guattari, 2015).
En su modo de referenciar la subjetividad
hay una serie de procesos, instancias y
condiciones que dan sentido a los proce-
sos sociales que conforman al sujeto, pero
que, además, nos permiten un abordaje de
los procesos tanto territoriales como so-
noros, en tanto “Territorios existenciales
sui-referenciales”.
Ahora bien, Ramírez y López (2015)
realizan un arduo trabajo por poner algu-
nos elementos constitutivos del concepto
de territorio, el cual, permite abocarnos a
su construcción histórica y su relevancia
en nuestro contexto, en donde su aborda-
je inicia con la construcción del concepto
desde una mirada naturalista, evocando al
-
cie” (Ramírez y López, 2015, p. 129), en-
tendiendo dicha conceptualización como

particulares, una simple denominación.
Conforme otras disciplinas fueron reto-
mando el concepto, fue tomando mayores
matices y complejizando su constitución, lo
cual la llevó a tener otros nuevos modos de
complejizar los procesos sociales. Para des-
tacar algunos de manera somera habría que
tener en cuenta que para los antropólogos, la
conceptualización implicaba elementos cul-
turales y simbólicos, para los economistas
había procesos de “control y usufructo de los
recursos” y para el ámbito político, la relación
entre Estado y territorio implica un recono-
cimiento de acciones de regulación y de re-
conocimiento de los compatriotas en dicha
demarcación (Ramírez & López, 2015).
Las autoras se concentran en trabajar con
una lectura más actual (aunque tradicional
entre las nuevas perspectivas) en la visión
políticas. El reconocimiento del poder como
una instancia que conforma al territorio,
dotando también del “control individual del
entorno socialmente apropiado, en donde se
incluye también la naturaleza económica y
simbólica del poder” (Ramírez y López, 2015,
p. 137). Es decir, está mirada complejiza los
procesos territoriales de los procesos situa-
dos en el ámbito subjetivo, pero también, me
parece, en el reconocimiento de los procesos
de los sujetos en relación con esta instancia.
La conceptualización de Haesbaert,
consultada por Ramírez y López, amplia
una serie de elementos dentro de los cua-
les hay que reconocer que:
los territorios parecen ser hitos que
demarcan la acción cotidiana de los
agentes sociales, independiente-
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mente de que éstos sean de carácter
natural o social. El papel del sujeto
externo es importante cuando se
marcan los límites, pues muchas ve-
ces el desconocimiento de los códi-
gos internos de un espacio es lo que
aglutina a los que están adentro que
delimita el territorio.” (Ramírez y
López, 2015, p. 140)
Entre estas conceptualizaciones se en-
cuentran los diferentes procesos que na-
rran Deleuze y Guattari (1985), hablando
de desterritorialización y reterritorializa-
ción, que, retomando a las autoras, descri-
ben como:
La desterritorialización implica,
entonces, la ruptura o fragilidad de
los vínculos con una porción de la
-
torialización se encuentra en rela-
ción dialéctica con su contraparte,
la reterritorialización, descrita por
Guattari y Rolnik (2005:272-273)
como el intento de recomposición y
recuperación del territorio.” (Ramí-
rez y López, 2015, p. 153)
Esta mirada permite reconocer una
dualidad procesual del territorio devenida
de los modos de articularse en relación con

subjetiva dará cuenta del modo de conso-
lidar dicho espacio, dando pie a pensar al
territorio como una posibilidad abierta de
su conformación, producida por las ten-
siones adyacentes a su modo particular de
constituirse. A diferencia de los procesos
espaciales, muchas veces vistos de manera
estática
13
, en donde se puede pensar solo

13 Sobre todo, en perspectivas más tradicionales,
como la geometría o el naturalismo.
Desde esta perspectiva, el territorio está
siendo conformado por los procesos sub-
jetivos, en donde los sujetos son agentes
singularizantes de su conformación y dis-
puta. Haesbaert (2011, p. 29) asumirá un
abordaje “multiterritorial” en donde se in-

diferentes modalidades, todas conjugán-
dose y articulándose, como también, los
procesos subjetivos que darán cohesión al
sujeto y sus procesos.
¿Es posible leer los procesos de Tramo
Elevado desde la territorialidad en tanto
instancia que demarca una condición
cotidiana del discurrir subjetivo? ¿Se
puede establecer un modo particular de
conformación de los sujetos desde los
procesos que la territorial adviene en su
condición procesual? ¿se puede pensar en
procesos de multiterritorial en la confor-
mación del Tramo Elevado? ¿Cómo impe-
ran los procesos de multiterritorialización
en los intercambios de quienes se circuns-
criben (trabajando cerca, trasladándose,
viviendo cerca, etcétera) al Tramo Elevado
de la Linea 12?
El territorio enuncia los procesos subje-
tivos desde la sonoridad. El sentido devie-
ne de un entrelazamiento producido entre
estos registros, al estar en un continuo
proceso de conformación, el registro de
la producción de sentido deviene en estos
elementos como una dimensión articulada
que narrará los procesos de composición
territorial, subjetivos y sonoros, es decir,
un paisaje sonoro de la composición sub-
jetiva de los procesos adyacentes al Tramo
Elevado de la Línea 12.
La producción subjetiva a la que me
aboco a pensar es la consideración de los
procesos experienciales, los cuales, pue-
Velazquez, C. T.: SUBJETIVIDAD Y PAISAJE SONORO EN EL TRAMO ELEVADO DE LA LÍNEA 12
122
den o no tener que ver con el movimiento
o el traslado en el Metro. La seña particular
será el sonido y su huella en los sujetos, des-
de donde lo vivan, desde donde lo puedan na-
rrar y construir. Por tanto, el Tramo Elevado
tiene un papel importante, pues produce so-
nido y tiene una injerencia con la población
con la que intentaré trabajar, pero es ante
     
los trayectos o las actividades sociales de los
sujetos, pero no así sus alcances.
El sonido, en tanto expresión narrable,
dará cuenta de las formas de construc-
ción social del sujeto, pero también de
elementos que han ido produciendo los
sujetos como producto de las diferentes
injerencias territoriales, de habitabilidad
o de traslado, por ejemplo. Considero que
la producción sonora enuncia modos de
constitución de los sujetos, pues son pro-
ducto de una serie de elementos consti-
tutivos del territorio. El Tramo Elevado
suena, no solo la construcción del Metro,
sino sus alrededores, entonces, el contexto
produce un sentido desde su producción
sonora y esta tiene una injerencia consti-
tutiva en el sujeto.
Reflexiones finales
Como pudimos abordar, la subjetividad
tiene un lugar preponderante en los proce-
sos sonoros, los cuales, pueden ser leídos
y elucidados por una herramienta teórica-
metodológica como lo es el paisaje sonoro.
El Tramo Elevado del metro dilucida ele-
mentos de la constitución de ese espacio
de conformación, dándole lugar y sentido,
forma y fondo a los procesos de constitu-
ción del ámbito subjetivo.
Al evocar las resonancias que tiene el
paisaje sonoro en los procesos subjetivos
del Tramo Elevado de la Línea 12 del Me-
tro se plantea un recorte problemático,
espacial y temporal. La producción sonora
deviene de las condiciones estructurales
del Tramo Elevado y este, a su vez, de los
procesos sociales de la zona.
Pensar la sonoridad en la producción
de un paisaje sonoro como articulación de
los procesos de conformación en el Tramo
Elevado de la línea 12 coloca en el centro
los procesos psicosociales del territorio, es
decir, concebir un modo particular de in-
dagar sobre los modos de entrelazamiento
entre diferentes registros que comparten
una problemática y la constituyen.
Es importante también tener en cuen-
ta que esta lectura interroga los modos
de pensar las diversas funciones sociales
que tiene el transporte público como su
-
torios, es el sonido el que expresa los pro-
cesos en donde se entrelazan conceptos y
procesos como micropolítica, singularidad
o territorialidad. El recorte de estos permi-
te un dialogo constitutivo de los sujetos y
sus contextos problemáticos.
Ahora bien, reconocer al sonido como
un relato es abordar su condición social
como un despliegue de sentidos genera-
lizados en la producción subjetiva. Puede
ser pensada su condición desde el chillar
del metro, pero también en los tramos
donde no rechina, en la música que lleva
al interior o la diferencia de sonidos entre
Tramo Subterráneo y Elevado, por ejem-
plo. El relato es la construcción del paisaje
sonoro, el cual, tiene la lógica de una cons-
titución de un registro inscrito en una con-
   
que ver cómo nos interpela su condición
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La condición relatable del sonido da pie
a una comunicación posible del sonido;
permite desplegar los modos de construir
un sujeto y su relación con un contexto,
como sus decisiones y posiciones ante el
mundo. Pero no solo es el sonido del Me-
tro, es la producción del sujeto y su rela-
ción con él medio de transporte lo que
dará sentido, en tanto posibilidad narra-
      
constitución subjetiva da pie a concebir y
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
     
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CINTILLO LEGAL
PRAGMA, año 4, no. 8, abril 2026–septiembre 2026, es una publicación periódica semestral editada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, con domicilio en 4 Sur 104, Col. Centro, C.P. 72000, Puebla, Pue., tel. 222 2295500
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responsable: Dra. Julia Judith Mundo Hernández, julia.mundo@correo.buap.mx. Reserva de Derechos al uso exclusivo 04-2022-100512510200-203, ISSN: 3061-7464, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor
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