ESCUCHANDO LOS BORDES: MEMORIA SONORA, TERRITORIO Y
ECOLOGÍA ACÚSTICA DE BAJA CALIFORNIA
LISTENING TO THE EDGES: SONIC MEMORY, TERRITORY AND ACOUSTIC ECOLOGY OF BAJA CALIFORNIA
Maura Isabel Aguayo Alemán
Licenciada en Música, Universidad Autónoma de Baja California.



PRAGMA, año 04, número 08, abril 2026 - sepembre 2026, pp. 125-144
Fecha de recepción: 28-noviembre-2025
Fecha de aceptación: 22-febrero-2026
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Resumen

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Mártir y el Golfo de California. Mediante un enfoque interdisciplinario que integra la
ecología acústica, arte sonoro y pensamiento territorial, se propone la escucha como
una forma de conocimiento que genera memoria ambiental y resistencia en un contexto
de rápida transformación territorial. La metodología combina grabaciones de campo
con una Zoom H5, la práctica de caminata sonora y postproducción mínima, dando lugar
a la dinámica natural y a la espacialidad de los distintos entornos, complementadas con
el cálculo de índices acústicos (ACI y ADI) mediante RStudio para caracterizar cuantita-
tivamente las piezas resultantes. A partir de este proceso, se componen piezas sonoras
que traducen la experiencia territorial en obras de escucha, creando un archivo sonoro
inédito que revela la diversidad acústica de tres ecosistemas contrastantes: mar, monta-
ña y desierto. La investigación se sustenta en R. Murray Schafer, Francisco López y Gilles
Deleuze, situando al “borde” como un espacio de devenir donde el sonido transforma
la memoria del territorio y del oyente. Esta ecología sonora concibe el acto de escuchar
como práctica de conocimiento, transformación y memoria.
Palabras clave: paisaje sonoro, ecología acústica, Baja California, arte sonoro, territorio
Abstract
This sound-based research-creation project explores the geographic borders of Baja

San Pedro Mártir, and the Gulf of California. Using an interdisciplinary approach that in-
tegrates acoustic ecology, sound art, and territorial thought, the project proposes listen-
ing as a form of knowledge capable of generating environmental memory and resistance

recordings using a Zoom H5, the practice of soundwalking, and minimal post-produc-
tion, allowing the natural dynamics and spatiality of each environment to emerge. These
practices are complemented by the calculation of acoustic indices (ACI and ADI) in RStu-
dio to quantitatively characterize the resulting pieces. From this process, sound pieces
are composed that translate territorial experience into listening-based works, creating
an unprecedented sonic archive that reveals the acoustic diversity of three contrasting
ecosystems: sea, mountain, and desert. The research draws on R. Murray Schafer, Fran-
cisco López, and Gilles Deleuze, positioning the “border” as a space of becoming where
sound transforms both territorial memory and the listener’s perception. This sonic ecol-
ogy understands listening as a practice of knowledge, transformation, and memory.
Keywords: soundscape; acoustic ecology; Baja California; territory; sound art
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Introducción
Los estudios sobre territorio y paisaje suelen
apoyarse en marcos visuales (mapas, límites,
vistas), pero esa primacía deja en segundo
plano un componente decisivo: su dimensión
sonora. En contextos de transformación am-
biental acelerada, la escucha aporta una vía
de conocimiento sensible para detectar rit-
mos, silencios, presencias y tensiones que no
siempre son visibles (Pallasmaa, 2006).
Desde la ecología acústica, el paisaje sono-
ro se entiende como una relación: no es solo
“sonido en el ambiente”, sino una red de in-
teracciones entre fuentes, espacio, cuerpo y
atención (Schafer, 1994). Esta investigación
adopta esa perspectiva para tratar el sonido
como memoria situada: un registro del pre-
sente que conserva huellas de lo humano y lo
no humano, y que permite pensar el territo-
rio desde lo perceptivo.
El proyecto se sitúa en Baja California,
región fronteriza donde convergen mar, de-
sierto y montaña. Se trabajó con tres bordes
      -
  
Mártir y (3) Golfo de California en San Felipe.
Estos espacios son estratégicos por su valor
biocultural y por su vulnerabilidad: en ellos
se concentran procesos de cambio climático,
-
ción territorial.
El objetivo es construir un archivo sonoro
de campo y, a partir de él, producir tres pie-
zas de investigación-creación que no buscan
“representar” el paisaje con exactitud, sino
activar una escucha expandida capaz de re-
velar el carácter del borde: continuidad, rare-
facción o fragilidad acústica. Para sostener el
análisis se combinan dos niveles: (a) escucha
prolongada y notas de campo, y (b) cálculo de
índices acústicos estandarizados ACI y ADI,
como descriptores cuantitativos de las piezas
resultantes (Pieretti et al., 2011; Villanueva-
Rivera et al., 2011).
Las preguntas que guían el texto son: ¿qué
patrones acústicos distinguen a cada terri-
torio?, ¿cómo dialogan los índices con la ex-
periencia auditiva y la composición?, y ¿qué
puede aportar un enfoque híbrido, técnico,
estético y ético, a los debates contemporá-
neos sobre territorio y ecología sonora en
Baja California?
El aporte principal es metodológico: se
propone una forma de investigación terri-
torial basada en escucha situada que inte-
gra archivo, análisis acústico y composición
como tres momentos de una misma práctica.
Además, el corpus resultante funciona como
línea base para comparaciones futuras, y
-
ca sobre el cuidado de entornos vulnerables.
Finalmente, el proyecto asume una ética
de registro no extractiva: mínima interven-
ción en campo, atención a la vulnerabilidad
del sitio y resguardo responsable de los ma-
teriales. La escucha se entiende aquí como
relación y cuidado, no como captura.
2. Método
La metodología de esta investigación-crea-
ción se basa en tres ejes complementarios:
la técnica, la estética y la ética-política. Es-
-
dor-oyente frente al territorio.
2.1 Dimensión técnica
El trabajo de campo utilizó una grabado-
ra Zoom H5 con cápsulas XY (90° y 120°),
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BAJA CALIFORNIA
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permitiendo registrar con exactitud la pro-
fundidad espacial y dirección de fuentes
sonoras. Este dispositivo portátil ofrece
una relación de ruido baja y adaptabilidad
a condiciones ambientales variables, útil

Configuración de registro
Las tomas se realizaron en formato WAV
(PCM) sin compresión, en estéreo. Los pa-
rámetros de captura fueron: frecuencia de
muestreo de 44.1 kHz y profundidad de 16
bits, con ganancia orientada a evitar satu-
ración (clipping) en picos. Se registraron
metadatos mínimos por toma (fecha, hora,
coordenadas aproximadas, clima/viento, y
notas de escucha).
Las grabaciones se realizaron en tres te-
rritorios de Baja California:

continuo y viento expansivo.
2. Sierra de San Pedro Mártir: silencio
predominante y resonancia natural.
3. Golfo de California (Mar de Cortés):
transición entre mar y desierto, de fragili-
dad acústica.
Antes de grabar, realicé sesiones de es-
cucha prolongada (2-4 horas) analizando:
cambios sonoros, temperatura, dirección
y velocidad del viento, concibiendo la ca-
minata como forma de habitar perceptiva-
mente el entorno (Ingold, 2011).
Las grabaciones se realizaron en frag-
mentos múltiples durante diferentes mo-
mentos del día y noche, resultando en una
a dos horas de material del lugar. En varios
casos permanecí uno a tres días en la mis-
ma zona para obtener registros acústicos
relevantes y documentar variaciones natu-
rales del ambiente.
Del material se produjeron piezas sono-
ras, de dos a cuatro minutos por territorio.
Estas concentran la experiencia temporal
del lugar, preservando la impronta de la
escucha prolongada que respeta la diná-
mica de cada paisaje sonoro.
La observación de circunstancias am-
bientales (viento, temperatura, distancia
de fuentes) fue fundamental para contex-
tualizar las interpretaciones y mantener
coherencia entre la experiencia vivida y el
resultado sonoro.
La práctica implicó atención constante
al cuerpo como instrumento. La ubicación
del micrófono se determinó por criterios

con el medio ambiente: la altura del trí-
pode, distancia de las rocas, dirección en
relación al agua o al viento, y movimiento
durante las caminatas.
Cada decisión técnica surgió de un con-
tacto directo con el paisaje y un proceso

entre el oyente y el entorno, transforman-
do el espacio percibido en lugar vivido
mediante la experiencia corporal (Tuan,
1977).
Cálculo de índices acústicos
Adicionalmente, se calcularon los índices
acústicos estándar para complementar el
análisis perceptivo con métricas cuanti-
tativas. Los archivos de audio en formato
.wav fueron procesados en RStudio uti-
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lizando los paquetes tuneR (Ligges et al.,
2018) para la lectura de archivos de audio
y soundecology v1.3.3 (Villanueva-Rivera
& Pijanowski, 2018), para el cálculo de:
1. ACI (Acoustic Complexity Index): Índice

paisaje sonoro (Pieretti et al., 2011).
2. ADI (Acoustic Diversity Index): Índice
que mide la distribución de energía sonora
entre bandas de frecuencia (Villanueva-
Rivera et al., 2011).
Fragmentos analizados
Los índices ACI y ADI se calcularon sobre
las piezas sonoras resultantes del proceso
compositivo, las cuales fueron elaboradas
con criterios de mínima intervención: se
eliminaron únicamente ruidos de manipu-
lación y se normalizaron niveles, sin modi-
  -
ca natural de las grabaciones originales.
La duración de las piezas analizadas fue:

Golfo = 4 min 5 s. Esta decisión metodoló-
gica responde al enfoque de investigación-
creación del proyecto, donde los índices
caracterizan las obras resultantes como
síntesis de la experiencia territorial, no
como mediciones directas del ecosistema
en bruto.
Se calcularon los índices para ambos
canales (izquierdo y derecho) y se obtuvo
el promedio por territorio. Dado que las
piezas tienen duraciones distintas, para
el ACI se reportó el valor normalizado por
minuto que devuelve el paquete (Acoustic
Complexity Index – by minute), calculado
para ambos canales (L y R) y promediado
por territorio. Esta decisión reduce sesgos
derivados de la orientación del micrófo-
no o de eventos puntuales en un canal y
permite una comparación consistente en-
tre territorios con duraciones diferentes.
Como contrapartida, el promedio atenúa
información espacial (diferencias izquier-
da/derecha); por ello, la interpretación de
ACI/ADI se complementa con escucha crí-
tica y notas de campo.
Limitaciones y alcances de los índices.
ACI y ADI no “miden biodiversidad” de
forma directa: son descriptores acústi-
cos sensibles a la parametrización y a las
condiciones de registro. En entornos con
ruido no biológico (viento, manipulación,
motores), ambos índices pueden aumen-
tar o disminuir sin corresponder a activi-
dad biológica. Por ello, en este estudio se
interpretan como indicadores comparati-
vos internos, entre las piezas creadas con
el mismo protocolo y no como valores ab-
solutos generalizables.
Los índices ACI y ADI pudieron calcu-
larse para los tres territorios. La Sierra
presenta el ADI más bajo del conjunto
(0.07), consistente con un paisaje de baja
actividad sonora y eventos acústicos espo-
rádicos. En coherencia con el enfoque de
investigación-creación, los índices se leen
como apoyo cuantitativo y no sustituyen la
escucha situada.
2.2 Dimensión estética
El tratamiento sonoro siguió los principios
de la mínima intervención. La postproduc-
ción eliminó únicamente ruidos de mani-

el equilibrio espacial ni la dinámica natural
de las grabaciones. El objetivo fue respe-
tar su temporalidad y textura acústica. Las
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decisiones compositivas concretas inclu-
yeron: realizar cortes exclusivamente en
silencios naturales para preservar la con-
-
ciales (crossfade) que alteraran la tempo-
ralidad original, mantener la proporción
de eventos sonoros tal como fueron regis-
trados, y conservar la relación de planos

Las tres piezas sonoras, cada una pro-
veniente de un territorio particular, no
representan el paisaje con exactitud, sino
que ofrecen una experiencia de escucha
envolvente que capta conexiones entre en-
torno, memoria y percepción.
Cada pieza es un ensayo sonoro que
convierte la experiencia territorial en un
lenguaje propio, más cercano a la contem-
plación que a la descripción.
En las composiciones, la espacialidad
fue el componente estructural: el eco de
la tierra, el ritmo del viento, la distancia
entre planos de sonido son herramientas
expresivas. El resultado es un archivo so-
noro articulado con grabaciones de campo
y decisiones compositivas guiadas por la
percepción, entendidas como mediaciones
mesológicas entre sujeto y medio (Berque,
2009).
La composición es una prolongación del
acto de escuchar. El proceso extendió la
percepción de campo al espacio de edición.
2.3 Dimensión ética y política
La metodología se concibió como una
práctica de escucha responsable ante te-
rritorios vulnerables. Debido a su localiza-
ción fronteriza entre el océano y el desier-
to, Baja California vive procesos de rápida
transformación ecológica y urbana. Regis-
trar sus sonidos es un acto de resistencia y
cuidado.
Para operacionalizar esta dimensión
ética, se siguieron los siguientes protoco-
los de registro, archivo y circulación:
- Evitar intrusión: registrar a distancia,
sin interferir con fauna/hábitats y sin
reproducir sonidos (playback).
- Minimizar huella: tiempos de perma-
nencia acotados, desplazamiento a pie y
mínimo equipo en campo.
- Voces humanas: cuando aparecieron vo-
ces cercanas, se excluyeron de los frag-
mentos analíticos o se mantuvieron solo
si eran parte estructural del entorno,

-    
por toma, notas de campo y registro de
condiciones ambientales para auditoría
de decisiones.
- Resguardo: copias de seguridad, control de
acceso y preservación de versiones (origi-
nal/limpieza mínima/mezcla artística).
- Circulación responsable: priorizar con-
texto, evitar usos extractivos y explicitar
límites interpretativos del material.
La decisión de trabajar con tres bordes
-
ca y simbólica: mar, montaña y desierto
forman un triángulo acústico que sintetiza
la diversidad de sonidos del estado. Cada
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punto representa una relación diferente
     
expansión, Sierra como introspección y
Golfo como umbral.
Escuchar es una forma de investigación
sensible que antecede al análisis racional.
La caminata sonora funcionó como instru-
mento metodológico para habitar percep-
tivamente el entorno, mediante sesiones
de escucha prolongada, notas escritas y
observación de circunstancias ambienta-
les (Ingold, 2011). Escuchar el territorio
desde una perspectiva femenina se asumió
-
tado al cuidado: se priorizó la atención a
la vulnerabilidad del sitio, la reciprocidad
      
sobre cómo esas variables afectaban deci-
siones técnicas (qué registrar/qué omitir),
estéticas (qué preservar) y de circulación
(cómo contextualizar el material) para evi-
tar una escucha extractiva. Concretamen-


de captura, en registrar estados de quietud
y no solo sonoros “interesantes”, y en do-
cumentar las propias respuestas emocio-
nales ante el paisaje como parte del proce-
so investigativo.
Cada grabación fue una negociación en-
tre ser visible e invisible, entre el deseo de
documentar y la necesidad de permanecer
en silencio, en consonancia con la antro-
pología del espacio que entiende el lugar
como producto de prácticas corporales si-
tuadas (Low, 2017).
Escuchar es, más que método, una éti-
ca relacional con el entorno. Esta práctica
resiste a las lógicas extractivistas de docu-
mentación, proponiendo una escucha que
protege y respeta la dignidad del territorio
sin apropiárselo.
Entender un territorio implica reco-
nocer su agencia, autonomía y su vulne-
rabilidad. Los sonidos no son propiedad
del investigador, sino rastros comparti-
dos que testimonian una coexistencia en
el tiempo. Esta perspectiva se distancia
de las lógicas extractivistas, ofreciendo
en cambio una relación recíproca entre el
oyente y lo escuchado.
Finalmente, la metodología une proce-
dimientos técnicos estrictos con apertura
fenomenológica: se escucha para com-
prender, pero también para ser transfor-
mado por lo escuchado. Esta integración
de rigor técnico y sensibilidad perceptiva
constituye una metodología aplicable a
estudios territoriales, análisis de sitio ar-
quitectónico y documentación de paisajes
vulnerables. Los aspectos transferibles de
esta metodología incluyen: (a) el protoco-
lo de escucha prolongada antes de grabar,
aplicable a cualquier estudio territorial so-
noro; (b) los criterios de mínima interven-
ción en postproducción, replicables con
cualquier software de audio; y (c) el uso
de índices ACI/ADI como complemento
cuantitativo, transferible a otros contex-
tos mediante el paquete soundecology de
R. Las adaptaciones necesarias para otros
territorios dependerán principalmente de
las condiciones climáticas y la disponibili-
dad de acceso.
3. Resultados
El proceso de grabación y composición
resultó en tres piezas sonoras correspon-
Aguayo, M. I.: ESCUCHANDO LOS BORDES: MEMORIA SONORA, TERRITORIO Y ECOLOGÍA ACÚSTICA DE
BAJA CALIFORNIA
132
     
de San Pedro Mártir y Golfo de California.
Cada pieza posee una identidad acústica
propia que evoca sensaciones, memorias y
la compleja interacción entre el paisaje y
quien lo escucha. Las piezas sonoras sin-
tetizan la experiencia de escucha prolon-
gada, ofreciendo un recorrido perceptivo
a través de tres ecosistemas contrastantes
que, conforman el triángulo acústico de
Baja California.
La complejidad sonora del te-
rritorio queda en evidencia en
el conjunto de registros, donde
los sonidos naturales se combinan con
rastros humanos mínimos (vehículos le-
janos, voces distantes), evocando la co-
existencia entre lo construido y lo natu-
ral. No se suprimieron estas presencias
en la edición, sino que se conservaron
como huellas de la existencia contempo-
ránea del borde. Las piezas sonoras no
intentan idealizar el paisaje, sino hacer-
lo audible como un campo de tensiones
y resonancias vivas.
Ubicación general de los sitios de grabación:
Las grabaciones tuvieron lugar en tres
     
     
San Pedro Mártir y el Golfo de California
(San Felipe). Estos tres puntos forman un
-
tes climáticos y acústicos, incluye los eco-
sistemas de mar, montaña y desierto, cu-
yas dinámicas ambientales coinciden con
los patrones climáticos descritos para las
regiones áridas y costeras del noroeste de
México (IPCC, 2022)
Figura 1: Mapa de Baja California con la ubicación de los sitios de
grabación utilizados en la investigación.
Análisis de índices acústicos:
Para complementar el análisis perceptivo,
se calcularon dos índices acústicos están-
dar utilizando el paquete soundecology
(Villanueva-Rivera & Pijanowski, 2018) en
RStudio sobre las piezas sonoras en forma-
to estéreo:
Índice de Complejidad Acústica (ACI,
Acoustic Complexity Index): Mide la va-
riabilidad temporal del paisaje sonoro.
Valores altos indican mayor dinamismo y
cambios en la intensidad sonora a lo largo
del tiempo, mientras que valores bajos re-
    
et al., 2011).
Índice de Diversidad Acústica (ADI,
    
PRAGMA, Año 04, número 08, Abril-Sepembre 2026, pp.125-144
hps://pragma.buap.mx
ISSN: 3061-7464
133
distribución de energía sonora entre dife-
rentes bandas de frecuencia. Valores de 1
o superiores sugieren mayor diversidad de
fuentes sonoras activas simultáneamente,
mientras que valores cercanos a 0 indican
dominancia de una sola banda de frecuen-
cia o ausencia de actividad sonora (Villa-
nueva-Rivera et al., 2011).
Los resultados obtenidos fueron:
- 
1,775.29 , ADI (prom.) = 0.72
- Sierra de San Pedro Mártir: ACI (prom./
min) = 1,899.70, ADI (prom.) = 0.07
- Golfo de California (San Felipe): ACI
(prom./min) = 1,951.30, ADI (prom.) =
1.18
Los tres territorios presentan valores
calculables de ACI y ADI, lo que permite

acústicos.
Estos índices constituyen descriptores
cuantitativos que complementan las ob-
servaciones cualitativas presentadas en
las descripciones de cada territorio. La
Tabla 1 sintetiza tanto los índices técnicos
como las características perceptivas de los
tres paisajes sonoros.
3.1 Costa del Pacífico (Ensenada)
Ubicación: Playa El Vigía, Ensenada, Baja
California (31.9310, -116.6028)
Altitud: Nivel del mar.
Condiciones: Clima fresco, humedad alta y
vientos constantes del suroeste.
Duración de grabación: un día, grabacio-
nes al atardecer.
Fecha de grabación: enero de 2025.
Figura 2: Atardecer en Playa El Vigía, Ensenada, Baja California.
-
nicipio de Ensenada, es uno de los límites
     
clave para las rutas de aves migratorias y
mamíferos marinos, reconocida como re-
gión marina por CONABIO (1998) y forma
parte de programas de monitoreo acústico
de ballenas grises. Este borde representa
biodiversidad y conexión histórica entre
el puerto, la pesca artesanal y los cambios
urbanos en la región, afectada por presio-
nes ecológicas documentadas por IPCC
(2022).
En la orilla del océano, el sonido se per-


de la pieza, creando sensación de movi-
miento constante y expansión. Los vientos
marinos generan cambios en timbre y am-
plitud que remiten profundidad, mientras
que el horizonte marítimo constituye un
plano abierto donde la distancia sonora se
percibe casi táctil.
La composición favorece la densidad y
continuidad del sonido: una masa dinámi-
ca cuya energía marina se convierte en tex-
     
Aguayo, M. I.: ESCUCHANDO LOS BORDES: MEMORIA SONORA, TERRITORIO Y ECOLOGÍA ACÚSTICA DE
BAJA CALIFORNIA
134
habitar un espacio amplio que difumina

tiempo y permanencia.
3.2 Sierra de San Pedro Mártir
Ubicación: Parque Nacional Sierra de San
Pedro Mártir, Baja California (30.9874,
-115.4633).
Altitud: 2,800 m s. n. m.
Condiciones: Temperaturas entre los 3°C
y 15°C, baja contaminación acústica y
silencio prolongado.
Duración de grabación: tres días, graba-
ciones diurnas y nocturnas.
Fecha de grabación: septiembre de 2024
Figura 3: Paisaje montañoso en la Sierra de San Pedro Mártir,
Baja California
La Sierra de San Pedro Mártir es uno de
los lugares naturales más representativos
del norte de México. Declarado Parque
Nacional en 1947, alberga ecosistemas
de coníferas únicos y especies endémicas
como el cóndor de California y el borrego
cimarrón. Su elevación y aislamiento la
convierten en un laboratorio natural de
silencio: un lugar libre de contaminación
lumínica, sonora y urbana, donde el oído
puede captar la extensión del paisaje y la
respiración montañosa.
La Sierra tiene gran valor simbólico
para los pueblos indígenas Kiliwa, quie-
nes la consideran un lugar sagrado aso-
ciado con el origen y el tránsito espiri-
tual, además de su importancia ecológica.
Grabar en este lugar fue tanto un ejercicio
acústico como un acercamiento respetuo-
so a un espacio de memoria ancestral.
El silencio toma protagonismo. A dife-
rencia del mar, aquí la escucha se vuelve
introspectiva: los sonidos surgen con len-
titud, acompañados de silencios largos y

la grabación, se registraron aves noctur-
nas, insectos, ramas secas moviéndose y
vientos de altura, que aparecían y desa-
parecían como destellos en un entorno de
quietud.
La pieza sonora juega con la den-
sidad del silencio y la respiración del
entorno. Se enfatizó la reverberación
natural de madera y piedras, y micro-
sonidos casi imperceptibles que solo
surgen en escucha sostenida; la escu-
cha se transforma en una práctica con-
templativa meditativa que muestra
el peso y la esencia del silencio como
componente activo del paisaje sonoro.
3.3 Golfo de California (Mar de Cortés)
Ubicación: Municipio de San Felipe, Baja
PRAGMA, Año 04, número 08, Abril-Sepembre 2026, pp.125-144
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California (29.7932, -114.3958)
Altitud: Nivel del mar
Condiciones: Temperaturas entre los
18°C y 32°C, oleaje moderado y vientos
desérticos
Duración de grabación: tres días, graba-
ciones diurnas y nocturnas
Fecha de grabación: abril de 2025
Figura 4: Garza en zona rocosa del litoral en el Golfo de Califor-
nia, Baja California
El Golfo de California, conocido como
“acuario del mundo” fue declarado Patri-
monio Natural de la Humanidad por la
UNESCO World Heritage Centre (2005).
El mar de Cortés es un espacio donde las

el aire árido del desierto, generando un
entorno sonoro mixto que evidencia la
fragilidad ecológica y vitalidad marina de
la región.
Esta zona es también un punto de en-
cuentro entre la exploración turística y la
pesca ribereña, equilibrio señalado como
vulnerable en diagnósticos recientes so-
bre la conservación marina y vulnerabili-
dad climática en regiones áridas costeras
(CONABIO et al., 2007; Perera-Valderra-
ma et al., 2023; IPCC, 2022).
Grabar este borde implicó trabajar en
medio de la belleza natural y las tensio-
nes económicas y ecológicas de la costa
de Baja California.
El Golfo es un borde liminal entre mar
y desierto, en el sentido de los espacios-
umbral descritos por Turner (1967), don-
de el paisaje sonoro se caracteriza por
una transitoriedad que evidencia su vul-
nerabilidad y fragilidad ecológica.
La pieza sonora expresa esta dualidad
mediante un trabajo compositivo basado
en la pausa y el contraste. Los sonidos se-
cos del desierto se unen a las frecuencias
bajas del agua, creando una conversación
-
     
donde la naturaleza se muestra simultá-

Los tres lugares de grabación son eco-
sistemas estratégicos para la estabilidad
ambiental del noroeste mexicano, inde-
pendientemente del interés local. El Pací-
 -
tantes a nivel continental, la Sierra de San
Pedro Mártir actúa como reservorio de
oxígeno y agua para el desierto, y el Gol-
fo de California es una de las zonas con
mayor diversidad marina del mundo. Es-
tos paisajes, al convertirse en sonido, vi-
sibilizan la relación entre lo simbólico, lo

California como un laboratorio sonoro de
escala global.
Aguayo, M. I.: ESCUCHANDO LOS BORDES: MEMORIA SONORA, TERRITORIO Y ECOLOGÍA ACÚSTICA DE
BAJA CALIFORNIA
136
Tabla 1:
Territorio ACI (prom./
min)
ADI (prom.) Régimen acús-
tico
Característica
perceptiva
Pacíco 1,775.29 0.72 (medio) Continuidad Masa sonora domi-
nada por oleaje
Sierra 1,899.70 0.07 (muy bajo) Rarefacción Silencios prolon-
gados, eventos ais-
lados
Golfo 1,951.30 1.18 (alto) Alternancia Mezcla heterogé-
nea mar-desierto
Nota: Los índices ACI y ADI fueron calculados mediante el paquete soundecology (Villanueva-Rivera &
Pijanowski, 2018) a partir de las piezas sonoras elaboradas con mínima intervención. Las etiquetas cuali-
tativas “alto/medio/bajo/muy bajo” se usan únicamente como categorías comparativas internas entre las
tres piezas creadas con el mismo protocolo (alto = valor más elevado dentro del conjunto; medio = valor
intermedio; bajo/muy bajo = valores más bajos, cercanos a cero). Estas categorías no son comparables
con umbrales reportados en literatura sin estandarización previa. Los índices se interpretan en diálogo
con la escucha, las notas de campo y la fenomenología de la ecología acústica (Schafer, 1994; López, 2019).
Los índices acústicos revelan diferencias claras entre los tres territorios. En términos
de complejidad temporal normalizada (ACI por minuto), el Golfo presenta el valor más
-

Golfo y la Sierra exhiben mayor variabilidad temporal en la señal.

(0.72). En contraste, la Sierra muestra un ADI muy bajo (0.07), consistente con un en-
torno de baja actividad sonora y eventos acústicos esporádicos concentrados en pocas
bandas. La diferencia entre Golfo y Sierra refuerza la distinción entre un borde costero-
desértico con múltiples fuentes activas y un ecosistema montañoso caracterizado por la
quietud acústica.

(0.72) puede entenderse como efecto de una mezcla heterogénea de fuentes y bandas
(agua, viento desértico y actividad biológica intermitente), que reparte energía en un
-
nora continua del oleaje tiende a concentrar energía y sostener una continuidad que

eventos acústicos, sino un régimen de rarefacción donde los sonidos aparecen de forma
aislada y el silencio estructura el paisaje.
PRAGMA, Año 04, número 08, Abril-Sepembre 2026, pp.125-144
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ISSN: 3061-7464
137
Estos datos cuantitativos complemen-
tan las observaciones cualitativas, ilus-
trando cómo la metodología híbrida per-
mite una comprensión más completa del
territorio.
3.4 Síntesis general
En conjunto, las tres piezas sonoras cons-
tituyen un archivo sonoro inédito de Baja
California. El objetivo no es representar los
paisajes, sino crear experiencias auditivas
localizadas. Las grabaciones muestran di-
ferencias acústicas entre lo expansivo del
mar, lo introspectivo de la Sierra y lo frágil
del desierto.
Las piezas sonoras crean un relato acús-
tico de los límites del territorio, donde la
memoria sonora actúa como resistencia
ante la transformación ecológica y simbó-
lica del entorno.
Al escuchar las piezas sonoras en se-
cuencia, se produce un cambio de per-
cepción: del movimiento a la quietud, del
murmullo al silencio constante, y del aire
húmedo al seco. Este trayecto establece

      
escucha.
La conexión entre tiempo y espacio se
vuelve perceptible: cada paisaje sugiere
un ritmo diferente, una respiración propia,
una forma de vivir el presente. El triángulo
acústico de Baja California funciona como
un mapa de percepciones que ofrece una
lectura alternativa del territorio, comple-
-
cas o visuales convencionales.
Figura 5: Diagrama del triángulo acústico compuesto por Pacífi-
co, Sierra y Golfo, que ilustra los tres bordes territoriales aborda-
dos en la investigación.
4. Discusión
La experiencia de grabar y componer en
los bordes de Baja California permite re-
interpretar nociones esenciales del arte
sonoro contemporáneo y de la ecología
acústica. Los resultados muestran al so-
nido como medio de transformación, me-
moria y conocimiento del territorio. El tra-
bajo se enmarca en una conversación con
tres líneas teóricas: el paisaje sonoro de R.
Murray Schafer, la escucha expandida de
Francisco López y la noción de devenir de
Gilles Deleuze. Estos hallazgos se relacio-
nan con evaluaciones recientes sobre vul-
nerabilidad territorial y cambio ecológico
en zonas áridas costeras de México (Lee
Alardín, 2023; IPCC, 2022), lo que permite
interpretar el paisaje sonoro como indica-
dor sensible de las dinámicas territoriales
de Baja California.
Aguayo, M. I.: ESCUCHANDO LOS BORDES: MEMORIA SONORA, TERRITORIO Y ECOLOGÍA ACÚSTICA DE
BAJA CALIFORNIA
138
Desde un enfoque territorial, los resulta-
dos muestran que los bordes funcionan
como zonas donde convergen procesos
ecológicos, urbanos y socioambientales
característicos del noroeste de México. Los
-
cian tensiones propias de regiones coste-
ras, que se encuentran sujetas a una ur-
banización acelerada; en la Sierra de San

acústica de ecosistemas relativamente
conservados; y en el Golfo de California,
se muestra evidencia de la fragilidad de un
territorio árido-costero, que se encuentra
sometido a sobrepesca, turismo intensivo
y presión climática, coincidiendo con re-
cientes evaluaciones del IPCC sobre degra-
dación de tierras secas en zonas costeras
(IPCC, 2022).
Estas observaciones sugieren que el
    -
sos espaciales que no son siempre visibles,
aportando evidencia sensible para estu-
dios del territorio y del cambio ecológico
del paisaje.
4.1 El paisaje sonoro como forma de co-
nocimiento
Schafer (1994) propuso concebir el mun-
do como una composición donde cada

naturaleza. Los paisajes sonoros de Baja
California muestran cómo la modernidad,
-
gil armonía.

como nota de fondo que caracteriza la co-
munidad costera; en la Sierra de San Pedro
Mártir, el silencio sirve como contrapunto
ecológico, indicando un lugar aún no sa-
turado por sonidos antropogénicos; y en
el Golfo de California, la combinación del
mar y del desierto representa la dualidad
del lugar.
Cada ecosistema demuestra que el pai-
saje sonoro no es un objeto estático, sino
un proceso de negociación continua entre
las fuerzas del medio ambiente y el oído
humano, una producción social del espacio
en constante transformación (Lefebvre,
2013). En ese sentido, cada grabación no
reproduce el paisaje sino que reproduce
una diferencia y singularidad irrepetible
(Deleuze, 2002).
Los índices acústicos proporcionan
evidencia cuantitativa que respalda estas
interpretaciones. El Golfo presenta el ACI
más alto (1,951.30 por minuto), seguido
-
co (1,775.29). Esto sugiere que, aunque el
    -
ra marcada por el oleaje, el Golfo y la Sie-
rra exhiben mayor variabilidad temporal.
El ADI extremadamente bajo de la Sierra
(0.07), casi 16 veces menor que el del Golfo
-
tivo” (Cage, 1961) del entorno montañoso:
no ausencia, sino presencia estructurante.
El contraste entre el ADI del Golfo

ilustra diferencias fundamentales en la
organización ecológica: el Golfo y el Pací-
    
simultáneas distribuidas en diversas ban-
das, mientras que la Sierra concentra su
-
gen del silencio. Este uso de índices acús-
ticos como indicadores de organización
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ecológica dialoga con estudios recientes
que los proponen como proxies de biodi-
versidad a distintas escalas (Alcocer et al.,
2022), mostrando cómo la ecología acús-
tica integra rigor cuantitativo y compren-
sión cualitativa del territorio (Pijanowski
et al., 2011)
No obstante, esta iniciativa se aparta
del enfoque descriptivo de Schafer. No se
 
equilibrio, sino comprender las contradic-
ciones en los bordes. Escuchar un territo-
-
guir sus cambios.
Esta distinción es crucial: la ecología
acústica clásica buscaba restaurar una ar-
monía, mientras que este trabajo propone
una ecología de la presencia, en la cual el
sonido se concibe como una materia viva
que se transforma con el medio, expresan-
do una mediación constante entre sujeto y
entorno (Berque, 2009).
4.2 Escucha expandida y materia sonora
Francisco López (2019) propone que el
sonido es una entidad independiente,
separada de la fuente visual o narrativa.
Su concepto de escucha expandida deja

viene el sonido y se enfoca en su potencia
fenomenológica.
Esto impacta directamente el proceso
creativo: las grabaciones no pretenden re-
presentar el desierto, la montaña o el mar,
sino que facilitan la percepción de su tex-
tura, ritmo y densidad. El sonido deja de
ser símbolo y se transforma en vivencia.
En el proceso de composición, los re-
gistros fueron tratados como materiales
que retienen la marca del lugar, pero ob-
tienen autonomía estética. En la Sierra,
los silencios se moldearon como materia;
en el Golfo, el agua y las frecuencias del
viento se combinaron para formar una es-
tructura vibratoria que sugiere más de lo
que describe.
La perspectiva de López se revela en esa
libertad perceptiva: el paisaje no es copia,
sino una reimaginación, una mediación
sensible entre sujeto y medio (Berque,
2009).
La escucha expandida también tiene un
aspecto político. Al renunciar a la descrip-
ción literal, se opone a discursos de domi-
      
naturaleza. Escuchar sin nombrar es una
muestra de respeto hacia aquello que no
puede ser representado en su totalidad.
Las piezas sonoras se posicionan entre
 -
guna: son fragmentos del mundo que invi-
tan más a sentir que a comprender.
4.3 El borde como devenir
Para Deleuze y Guattari (1988), el borde
no es una línea de separación, sino un es-
pacio de transformación. En los tres terri-
torios analizados, el borde es una zona de
tránsito entre fuerzas: ciudad y mar, aire y
montaña, y agua y desierto.

el sonido que se expande, se mezcla y des-
aparece. Escuchar el borde es experimen-
tar una transformación.
Aguayo, M. I.: ESCUCHANDO LOS BORDES: MEMORIA SONORA, TERRITORIO Y ECOLOGÍA ACÚSTICA DE
BAJA CALIFORNIA
140
      
los bordes entre tierra y agua. En la Sierra,
el silencio es el borde entre lo audible y lo
inaudible. En el Golfo, el viento y el desier-
to expresan la dualidad.
Estas tres experiencias demuestran que
el territorio no es un espacio de conten-
ción, sino un proceso de transformación
en donde la materia sonora media entre
percepción y mundo.
El concepto de borde también tiene
una dimensión identitaria. Baja California
se ha caracterizado por el movimiento de
personas, culturas y lenguas. La escucha
de sus bordes propone una interpretación
alternativa de la frontera como un área de
resonancia donde las diferencias se com-

lo une.
El proyecto crea una metáfora auditiva
del mestizaje ecológico y cultural que ca-
racteriza el norte de México. Dicha diná-
mica coincide con estudios recientes sobre
transformación de las tierras áridas y la
vulnerabilidad ecológica en regiones cos-
teras del noroeste de México (CONABIO et
al., 2007; Perera-Valderrama et al., 2023;
IPCC, 2022), que sitúan estos bordes como
ensamblajes donde convergen procesos
ecológicos, sociales y simbólicos.
4.4 Escucha como práctica política y de
memoria
La ecología del sonido implica una postura
ética. Al escuchar Baja California, también
se escuchan sus heridas: extinción de espe-

y sobrepesca, procesos documentados en
diagnósticos recientes sobre biodiversi-
dad marina y vulnerabilidad climática de
México (CONABIO et al., 2007; Perera-Val-
derrama et al., 2023; IPCC, 2022).
Escuchar es resistir al olvido. Grabar
 
que desaparece, y construye un recuerdo
colectivo.
La intervención mínima destaca el ca-
rácter político del proyecto. La grabación
es un acto de cuidado e interacción con el
medio ambiente, sin pretender dominarlo.
Estas obras, abogan por el silencio, la con-
templación y la lentitud como formas de
conocimiento.
La escucha, además, representa políti-
ca del cuerpo. Para escuchar con atención
es necesario permanecer, detenerse y ex-
ponerse al ambiente. Esta vulnerabilidad,
especialmente en montaña o desierto, es
experiencia ética. La práctica artística rea-
prende la empatía hacia el medio ambiente.
4.5 Hacia una ecología sonora del pre-
sente
Las tres perspectivas teóricas, de manera
transversal, coinciden: la escucha es co-
    
propuso un mapa del paisaje sonoro, López
desvinculó sonido de su representación y
Deleuze y Guattari propusieron territorio
como proceso de devenir. Este proyecto
articula estas tres líneas: escuchar como
pensamiento situado.
La ecología sonora que aquí se propone
no pretende restaurar el pasado, sino ge-
nerar conciencia del presente. Los sonidos
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de Baja California (vientos, olas, silencios)
son parte de la naturaleza, pero también
del pasado de las personas que habitan la
región. Hacerlos obra les devuelve valor, y
convierte la escucha en ejercicio de memo-
ria viva.
Escuchar implica no solo percibir soni-
dos, sino también pensar y cuidar como
forma de resistencia ante la transforma-
ción del entorno.
4.6 Implicaciones para la arquitectura y
el diseño
Los hallazgos de este proyecto tienen im-
plicaciones directas para la práctica arqui-
tectónica y la planeación territorial en Baja
California, al mostrar que cada ecosistema
    
que debería considerarse en los proyectos
de desarrollo, en coherencia con los llama-
dos a integrar el clima y el territorio en la

La escucha situada puede integrarse en
estudios de impacto ambiental y análisis
de sitio arquitectónico. Antes de diseñar,
el arquitecto podría realizar sesiones de
escucha prolongada para comprender no
solo la morfología visual del terreno, sino
también sus ritmos temporales, silencios
    -
terísticas. Esta práctica podría informar
decisiones sobre orientación, materiali-
    
acústica) y la relación interior-exterior.
Por ejemplo, la reverberación natural y
los silencios prolongados registrados en
la Sierra (ADI = 0.07) sugieren el uso de
materiales que preserven esa quietud en
espacios de contemplación o retiro; en
contraste, la masa sonora continua del Pa-
  
diseño de barreras acústicas o la ubicación
estratégica de ventanas en desarrollos
costeros; mientras que la alternancia acús-
tica del Golfo (ADI = 1.18) invita a diseñar

variables entre calma y actividad.
En contextos urbanos fronterizos como
Mexicali o Tijuana, esta aproximación po-
dría contribuir a diseñar espacios públicos
que respeten y potencien las identidades
sonoras locales, en vez de imponer mo-
delos acústicos importados. El concepto
de “borde como devenir” es útil en zonas
de transición entre lo urbano y lo natural,
donde la arquitectura puede funcionar
como membrana permeable que dialoga
con el entorno sonoro en lugar de aislarse
de él.
Finalmente, el archivo sonoro creado
puede servir como línea base para monito-
rear transformaciones territoriales futuras.
Comparaciones longitudinales de paisajes
sonoros podrían revelar impactos de pro-
yectos de desarrollo, cambio climático o
degradación ecológica con una sensibilidad
que los datos puramente visuales o cuan-
titativos no capturan, aportando evidencia

Conclusión
Los tres territorios estudiados muestran
regímenes acústicos contrastantes: el Pa-

continua dominada por oleaje y viento; la
Sierra por rarefacción y silencios prolon-
gados; y el Golfo por alternancias entre
calma desértica y actividad marina. Los
Aguayo, M. I.: ESCUCHANDO LOS BORDES: MEMORIA SONORA, TERRITORIO Y ECOLOGÍA ACÚSTICA DE
BAJA CALIFORNIA
142
índices respaldan estas diferencias: el ADI
de 0.07 en la Sierra, el más bajo del conjun-

de rarefacción que la escucha ya sugería,
mientras que el ADI de 1.18 en el Golfo
-
tivas. Estos valores no reemplazan la escu-
cha, sino que dialogan con ella.
En términos metodológicos, el proyecto
propone un enfoque híbrido de investiga-
ción-creación que integra escucha prolon-
gada, análisis acústico mediante índices
calculados sobre las piezas resultantes,
y composición con mínima intervención.

del archivo permiten conectar resultados,
fragmentos y decisiones compositivas de

No obstante, el estudio presenta limi-
taciones: se basa en un número acotado
de sitios y campañas de registro, y los va-
lores de ACI/ADI dependen del protocolo,
la estación y las condiciones ambientales.
Además, los índices fueron calculados
sobre las piezas compuestas, no sobre
grabaciones crudas, lo cual responde al
enfoque de investigación-creación pero
limita su comparabilidad con estudios de
ecología acústica convencional. Por ello,
los resultados deben interpretarse como
descriptores acústicos de las obras resul-
tantes, no como estimaciones absolutas
de biodiversidad.
De cara al futuro, el archivo sonoro pue-
de funcionar como línea base para moni-
toreo longitudinal de transformaciones
territoriales. A nivel cultural, las piezas
permiten activar una escucha pública del
borde y apoyar discusiones sobre cuidado
ambiental y planeación sensible. Futuras
etapas ampliarán el corpus con más pun-
tos de grabación, distintas estaciones del
año y replicación de fragmentos analíticos,
incorporando estrategias adicionales de
visualización acústica para robustecer la
triangulación.
Apéndice técnico:
Para garantizar la reproducibilidad del
análisis acústico, los archivos de audio
fueron procesados en RStudio (versión
2025.09.1+401) utilizando los paquetes
tuneR (Ligges et al., 2018) y soundecolo-
gy v1.3.3 (Villanueva-Rivera & Pijanowski,
-
chivos (frecuencia de muestreo: 44.1 kHz,
profundidad: 16 bits) antes de calcular los
índices. El script completo y los paráme-
tros de cálculo se encuentran disponibles
como material suplementario bajo solici-
tud a la autora.
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